“Todavía no se le ha hecho justicia a Sofía Casanova; su figura debe ser reivindicada”

Copia de El Ideal Gallego-2016-03-05-036-42f05e78
|

Del periodismo a la literatura. La coordinadora del área de libros del periódico ABC, Inés Martín Rodríguez, se ha atrevido a sobrepasar la delgada línea que separa ambas profesiones. Su primera “aventura” como escritora no está exenta de responsabilidad pues ha escogido a la coruñesa Sofía Casanova como protagonista de “Azules son las horas”. En el futuro confía en escribir una historia más personal pues esto le ha cambiado el chip.

¿Por qué se decidió por Sofía Casanova para su primera obra? 
Los libros son mi pasión, mi vida, y en un momento u otro siempre me planteé la posibilidad de pasar al otro lado y escribir ficción. Esa posibilidad permaneció ahí, en la sombra, hasta que un día me topé con un reportaje que se titulaba “La periodista que entrevistó a Trosky”. Me llamó mucho la atención y empecé a investigar quién era aquella periodista. Descubrí a Sofía Casanova, empecé a tirar del hilo y me di cuenta de que era un personaje increíble y de que su vida merecía ser contada en una novela.

¿No se ha reconocido lo suficiente su figura? 
Claro que no. Pese a los esfuerzos de gente como Rosario Martínez y de su familia, es un personaje al que no se le ha hecho justicia todavía. La importancia de Sofía Casanova es tremenda en la historia del periodismo en España. Creo que su figura debe ser reivindicada y si esta novela sirve para ello bienvenido sea.
Pasó gran parte de su vida en Polonia, ¿allí sí es conocida? 
Se la conoce y se la reconoce más que en España.

Si hace un repaso de la vida de la coruñesa, ¿hasta que punto es novela y no biografía? 
No es biografía, es una novela sobre su vida. No voy a estropear la lectura a los lectores si digo que termina con la muerte de Sofía. Lo que ocurre es que al ser ficción puedes tener determinadas licencias que de otra manera no tendrías. La vida de Sofía es una vida de novela y tenía todos los ingredientes para ser narrada de esa manera.
¿Qué valor intelectual tuvo en España?
Enorme porque fue una de las primeras corresponsales de guerra que hubo y, sin embargo, prácticamente nadie la conoce,  lo cual es verdaderamente triste. Tampoco nos podemos olvidar de su valor literario. Fue escritora y poeta y la segunda mujer que estrenó una obra en el Teatro Español, que se la estrenó Galdós, y todo eso en un mundo en el que ser mujer no era fácil.

¿Tuvo que ver su relación con los intelectuales de la época en Madrid con su gran iniciativa? 
La inquietud por ese mundo literario la tuvo siempre. Empezó a escribir poesías desde muy pequeñita, desde que vivía en A Coruña, pero tuvo la suerte de entrar en contacto con determinados círculos y, a través de ahí, conoció un mundo que de otra manera no podría haber conocido. Hay que tener en cuenta que su primer poemario lo sufragó Alfonso XII y eso es muy significativo.

¿Cómo fue como reportera de guerra?
Sus crónicas tienen un valor inmenso, tanto humano como literario. Yo he tenido la suerte de acceder al archivo de ABC que es donde se encuentran registradas todas las crónicas y ha sido una aventura fascinante. 

¿Contactó con algún descendiente para la parte más personal del libro? 
Sí, intercambié emails con su nieto que es monje benedictino en Polonia y es un personaje de la novela. Además, he mantenido charlas en Madrid con su tataranieta.

“Todavía no se le ha hecho justicia a Sofía Casanova; su figura debe ser reivindicada”