Condenada una pareja que vendía a través de internet copias “pirata” de películas

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  redacción>a Coruña

  El negocio que entre 2004 y 2005 desarrolló una pareja para vender desde su domicilio y a través de internet copias “pirata” de películas va a costar a las dos personas llevadas a juicio tres meses de reclusión, multas de 900 euros y el pago de 12.000 más, a modo de indemnización a las compañías audiovisuales.
La cantidad supone solo una pequeña parte de lo que reclamaban en su escrito de acusación las productoras Lauren Films, Manga Films y Twenty Century Fox, que reclamaban, además de tres años de cárcel, un total de 52.448 euros, la cantidad en que se veían perjudicadas con las 2.384 copias que los acusados guardaban en casa, supuestamente, en espera de ser vendidas.
La sociedad Egeda –la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Particulares–, que también se personó como acusación, solicitaba, por su parte, 30.000 euros, además de tres años de prisión y la prohibición para ejercer profesiones relacionadas con el gremio durante un lustro.

Pedido > Fueron miembros del personal de Egeda quienes, en marzo de 2004, efectuaron un pedido de seis CD haciéndose pasar por usuarios anónimos para comprobar, antes formular su denuncia, la veracidad de las ofertas que se anunciaban en foros y chats de internet. Según indica la sentencia, dictada tras un acuerdo de conformidad que evitó la continuación del juicio, las películas fueron entregadas contra reembolso y en el paquete figuraba como remitente la acusada.
Tal como queda probado, ella y su compañero habían ideado un sistema para obtener beneficio económico con la copia y distribución de obras audiovisuales en formato CDR o DIVX. Dado que lo hacían sin conocimiento de los titulares de los derechos de las películas, este negocio supone, según indica el juez de penal 1, un delito que tiene que ver con la propiedad intelectual, que es aquel que castiga a quien, “con ánimo de lucro y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya o comunique públicamente, en todo o en parte, una obra literaria, artística o científica” en cualquier soporte, sin la autorización de sus titulares.

Registro > Según hace constar el juez, los acusados promocionaba en distintas páginas las copias ilegales, que costaban entre 1,20 y 1,50 euros, en función del volumen del pedido. Cuando en junio de 2005 se acordó la entrada y registro a su domicilio de la calle de María Luisa Durán Marquina, en la zona del estadio de Riazor, se aprehendieron cerca de 2.400 discos, algunos de ellos ya grabados y otros todavía vírgenes.
En aquella actuación, los agentes intervinieron también los equipos con los que se realizaban las copias fraudulentas: tres torres clónicas, cinco discos duros, tres lectores de DVD, cuatro de CD, tres grabadoras y tres disqueteras.
También se decomisó en el piso documentación diversa, como varios listados de títulos, y también etiquetas, resguardos de envíos de paquetes y hojas de contabilidad, todo vinculado, según consta en la sentencia, a la comercialización ilegal.


 

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