Un pincel y una paleta para emular las cámaras de foto y mostrar el paso del tiempo

“As cores da vida” se podrá visitar hasta el próximo 4 de agosto | javier alborés

En multitud de ocasiones hemos podido observar como la fotografía trata de emular a la pintura, y viceversa, y este segundo caso es un buen punto de partida para analizar la obra que Antonio Quintía Basoa expone en la Casa Museo María Pita.  

Como si llevara una cámara consigo y retratara aspectos de la vida cotidiana, pero reflejando la belleza de la vida de una manera sencilla, pero eficaz, utilizando gamas de colores vivos en sus obras. Así se podría resumir las piezas que Quintía ha preparado para la pinacoteca, en la que hay espacio para retratos de personas, como para pequeñas escenas ciertamente cotidianas.

Probablemente sea intencionado, o no, pero las paredes de la sala muestran sus cuadros de un modo en el que el paso del tiempo es protagonista. Un marinero se ve en tres de las piezas. En cada una de ellas se puede ver esa figura, pero progresivamente más mayor, hasta observar un señor con una barba completamente blanca y una expresión cercana al cansancio.

Las tres ambientadas en lugares completamente diferentes, tanto exteriores como interiores, pero siempre con un color y una luminosidad llamativas. Pero tienen otro punto en común, igual que el resto de piezas de la muestra, la cercanía a la fotografía. En estas tres, al igual que en las tres contiguas que muestran a una mujer, también en tres fases de edad diferentes, se puede apreciar que las figuras humanas representadas parecen posar, como si estuvieran delante de una cámara de fotos.

El paso del tiempo todavía hace más mella en el mensaje al visitar la otra pared, en la que se muestran figuras infantiles e inocentes. También aquí parece que existe la presencia de una cámara fotográfica, pero de otro modo. Aquí se nota la presencia de la espontaneidad infantil, capturada en el momento preciso, mostrando a la perfección el movimiento natural del cuerpo humano.  

Cromatismo

La visión de Quintía exalta y enaltece la pintura como la reina de las artes, como la amante de la belleza, y él busca su manera de llegar a esa belleza.

Lo hace a través de múltiples formas. Una de ellas es la utilización de colores vivos, que resaltan en ocasiones por encima de las figuras humanas que parecen contar la historia, reforzada por esta llamativa diversidad cromática.Otra es esa pose de las figuras, como si existiera una cámara fotográfica.

Esta exposición creada por Antonio Quintía Basoa, que lleva por nombre “As cores da vida”, se podrá visitar todavía hasta el próximo día 4 de agosto.

Un pincel y una paleta para emular las cámaras de foto y mostrar el paso del tiempo

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