La Xunta amenaza con sanciones a 76 inquilinos morosos de Novo Mesoiro

Javier Mañana, presidente de la comunidad de Ribeira Sacra, muestra la traída de agua que cortó Emalcsa en agosto | quintana
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La problemática comunidad formada por los bloques 15, 17, 19 y 21 de Ribeira Sacra, en Novo Mesoiro, saltó a la actualidad por última vez en agosto después de que se supiera que el impago del agua caliente (del que acumulaban 30.000 euros), había provocado que los operarios de la Empresa Municipal de Aguas (Emalcsa) cortaran el servicio. Se reanudó 24 horas después (Ayuntamiento y Xunta aseguraron haber mediado para conseguirlo, cada uno por su lado) pero la deuda siguió ahí. Los morosos son en su mayoría (también lo son diez propietarios) inquilinos del Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS) que esta semana les envió una circular donde les recordaba que tenían la obligación de pagar los gastos corrientes y les amenazaba con una multa que podría oscilar entre los 300 y los 3.000 euros. E incluso se podría llegar al desalojo.
Así lo denunció ayer el presidente de la comunidad, Javier Francisco Mañana, que asegura que la junta directiva está haciendo lo que puede: “Porque la deuda sigue sin pagarse, y podrían cortarnos el agua en cualquier momento”. Después de los sucesos de agosto, habían acordado con Emalcsa una refinanciación de la deuda, pagando 3.500 euros cada tres meses además de 150 euros al mes por comunidad. Pero a Mañana no le salen las cuentas, porque los inquilinos del IGVS siguen sin pagar. “Y no podemos hacer una derrama para un gasto corriente”, asegura el agobiado presidente de la comunidad.
Deuda particular
En realidad, los vecinos tenían la esperanza de que la Xunta se hiciera cargo de la deuda, pero los representantes del Gobierno autonómico les desengañaron muy pronto. “Dicen que ellos no pagan la deuda de nadie, que tienen que hacerlo ellos”, explica Mañana. Pero muchos se hallan en riesgo de exclusión social, son antiguos chabolistas o en cualquier situación precaria, que han accedido a los pisos a través del Rexistro de Demandantes de Vivenda Protexida. Aunque unos pocos están al corriente de los pagos de las facturas, otros las ignoran.
En su escrito, el IGVS recuerda que no abonar el recibo del Agua Caliente Sanitaria (ACS) es una infracción leve, citando el artículo 104 de la ley 8/2012. Ese mismo texto, recuerda la carta, es “regulador das causas de desafiuzamento”. Por eso insta a los moros a proceder a los pagos de ACS pendientes en los plazos señalados por la refinanciación o, en su defecto, en quince días tras recibir la carta.
Mañana insiste en que los vecinos que pagan, sean inquilinos o propietarios, están hartos del asunto, que les mantiene en una situación precaria y sin solución a la vista.
Con placas solares
La razón por la que el agua caliente es comunitaria en esta comunidad de Ribeira Sacra es el peculiar diseño del edificio: cuenta con placas solares para calentar el agua, por lo menos a medias, para que el calentador de cada piso tenga que gastar menos combustible para alcanzar la temperatura ideal. O sea que el agua fría la paga cada piso, pero el agua caliente la paga toda la comunidad y no se puede cortar de forma individual a cada vecino.
Tampoco es el primer problema que surge por impagos. En abril de 2015, los vecinos celebraron una junta extraordinaria en la que acordaron contratar a un bufete de abogados para estudiar medidas legales contra el Gobierno autonómico, que en aquel entonces le debía 20.000 euros. Pero ahora, con la llegada de frío que tanto se ha retrasado, la idea de que les corten el agua caliente provoca escalofríos a los vecinos de Ribeira Sacra.

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