A sumar de tres en tres

El Deportivo necesita una victoria ante el Castilla, que le daría el liderato provisional y mantendría la distancia con los equipos que vienen presionando en las posiciones cercanas al ascenso directo
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La recta final del campeonato, los diez últimos encuentros en los que se decide todo, empiezan hoy para el Depor con su visita al campo del filial del Real Madrid. Es evidente que para llegar como segundo de la Liga a estas alturas se debe haber realizado una buena temporada, pero hay que rematarla y para ello es necesario sumar de tres en tres. Un dato, el rival ha conseguido los mismos puntos que el Depor en las últimas siete jornadas. La igualdad es absoluta y permite que las distancias sean mínimas, luego son muchas las opciones para todos los equipos de esta Segunda División tan compacta.
El Deportivo no lo está teniendo fácil. Su entrenador no se lamenta en exceso, pero tiene motivos para hacerlo. Ayer salían rumbo a Madrid los 18 jugadores disponibles después de una semana extraña que comenzó con la amarga resaca del empate ante el Tenerife.
Siguió a golpe de lunes con la confirmación de dos bajas fundamentales, las de Insua y Álex Bergantiños, que se unían a otra importante ausencia como la de Toché. A mitad de semana Luisinho protagonizó un inicidente con Juan Carlos, al que propinó una bofetada. Mientras tanto Sissoko amagó con no estar disponible para el encuentro de esta tarde, pero finalmente fue mejorando de sus molestias y pudo viajar. Y para culminar la semana, Marchena acabó el entrenamiento de ayer con molestias y es duda para hoy.
Dejando al margen el plano institucional, a la espera de la sentencia de la Audiencia por la deuda privilegiada de Hacienda, con Tino Fernández negociando en Barcelona el contrato de Mediapro, con las revelaciones de este diario sobre el futuro de la cantera y el proyecto del Depor, los de Vázquez tienen mucho en lo que centrarse aunque, evidentemente, miren de reojo a todo lo que ocurre a su alrededor.
Aunque no se debe pretender cargar de responsabilidad a la plantilla es evidente que una victoria ante el Castilla apagaría muchos conatos de incendio. No se prende la hoguera, pero hay fósforos encendidos y convendría apagarlos todos. Como de costumbre esta temporada el Depor se enfrenta a sí mismo y al rival. Las bajas en todas las líneas hacen que Fernando Vázquez no pueda ni tan si quiera soñar con repetir equipo, algo que ha conseguido en pocas ocasiones esta temporada. No obstante, y a pesar de las ausencias, el tener a Lux bajo los palos, a defensas como Lopo y Marchena, a Luisinho listo para volver a los terrenos de juego tras los cuatro partidos de sanción, a Wilk y Juan Domínguez con ganas de demostrar que pueden ser una fenomenal pareja de baile ante la ausencia de Álex, o a Sissoko preparado para dar su visión de juego al colectivo, dan argumentos positivos ante un filial que responde perfectamente a ese rol. Es un equipo imprevisible, que está en buen momento en la actualidad después de las dudas del inicio de la temporada y el cambio de entrenador. Aunque su clasificación lo sitúa en la parte baja de la tabla lleva tres victorias, tres empates y una derrota en las últimas siete jornadas, exactamente igual que el Depor. Cuenta con jugadores de talento como Burgui, Mascarell o José Rodríguez y físicamente esta escuadra puede correr durante todo el partido ‘sin despeinarse’.
Los filiales son más complicados en el tramo final de las temporadas, crecen como bloque y lo hacen a nivel personal sus jugadores. El Deportivo tiene que demostrar quién manda desde el inicio. No se trata de lanzarse de manera alocada a por la victoria dejando todo tipo de facilidades al rival, sino de saltar al césped a no permitir ni una sola alegría a los blancos. Ser sólidos, compactos, entregados y comprometidos. Ser el Depor, en una palabra, mantener la esencia que ha hecho que el equipo llegase a este momento con todas las opciones de ascender de manera directa.
Una victoria, además de necesaria en el camino del ascenso, calmará muchos ánimos, apagará muchas cerillas. Aunque el equipo ha recibido críticas, en algunos momentos claramente injustas, los futbolistas y su entrenador saben que se trata de fútbol, nada más. Se funciona y se depende del resultado, más en Segunda, donde -como dice Vázquez- hay que sumar de tres en tres. Perder es un desastre y empatar una decepción. Ganar, ganar y ganar. Es la clave, más cuando comienza la recta final, los últimos diez encuentros, las diez finales en las que el Deportivo se jugará volver a la categoría que le corresponde. n

A sumar de tres en tres