O Castrillón acumula doce años de espera para obtener su piscina

La estructura del complejo deportivo de O Castrillón lleva años en pie | patricia g. fraga
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La expresión más repetida en O Castrillón estos días es “Por fin”. A decir del presidente de la asociación de vecinos del barrio, Ramiro Otero, que afirma que se percibe en el barrio una “sensación generalizada de alegría” desde que el fin de semana pasado, el Ayuntamiento anunciara la reanudación de las obras del polideportivo, que llevaban paralizadas desde hace mucho: “Hace doce años que esperamos nuestro polideportivo“.

Hay que reconocer que, aunque es bajo el mandato de Inés Rey que se inician estas obras, fue durante el mandato anterior, el de la Marea Atlántica, que se hicieron los trámites que desbloquearon los trabajos, pero no sin . En diciembre de 2018, la Empresa Municipal de Vivienda (Emvsa) asumió el proyecto y ejecución de obra y su consejo de administración aprobó los trámites para la transferencia de capital de las arcas municipales, medio millón de euros asignado en 2018 así como los dos millones del de 2019. Pero no consiguió ejecutar la obra.

En realidad, la piscina había sido una vieja promesa electoral, ya durante el anterior gobierno socialista. Pero este proyecto se puso en marcha durante el Gobierno de Carlos Negreira. En 2014, la junta de Gobierno local aprobó un proyecto básico para la construcción de un edificio de seis niveles que contemplaba usos de equipamientos deportivos y comerciales y aparcamientos. Otero reprocha al popular su secretismo: “La asociación no tenía información. Nunca nos dejó ver los planos”.

Inmodificable

Se llegó a ejecutar parte de al obra, incluido el hueco del vaso de la piscina, pero solo cuando llegó al poder se descubrió que era mucho más pequeña de lo que los vecinos esperaban, con unas dimensiones aproximadas de 25 metros de largo y diez de ancho. “Lo que ya estaba construido no se podía modificar”, explica Otero.

Actualmente se encuentra levantada la estructura, con el supermercado Gadis en el entresuelo y sobre él, el complejo deportivo. Pero falta todo el equipamiento interior y las obras se prolongarán diez meses. No es mucho para un barrio que ha esperado más de doce años, pero los hay impacientes. “La gente está como loca con esto”, comentaban fuentes cercanas a la obra.

  Otero señala que su barrio tiene suficiente población como para merecer su propio complejo deportivo, sobre todo teniendo en cuenta que el más cercano es el de San Diego, que ya registra  una gran ocupación. Además, gran parte de los residentes en O Castrillón pertenecen al a Tercera Edad, y les cuesta desplazarse. El año que viene tendrán el suyo propio, que será de gestión directa municipal.

O Castrillón acumula doce años de espera para obtener su piscina