Una expansión en ciernes que comenzó con el desembarco de una vaca mecánica

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El tópico rancio de que los niños de ciudad pensaban que la leche venía del supermercado ya no es real. Pero por si queda algún despistado que no tiene claro que las vacas gallegas son parte fundamental de la elaboración de los mejores lácteos, ya se lo cuentan los responsables de las granjas O Cancelo (Miño) y Finca Lata (Mesía), que para este año tienen prevista una expansión en A Coruña a base de leche fresca embotellada.

Ambos negocios se lanzaron a la conquista de los urbanitas hace un par de años con un éxito que ha ido in crescendo. Eso sí, las máquinas autoservicio que los han catapultado a la memoria de la ciudadanía no son lo que más les compensa por lo que de la vaca mecánica pegarán un giro hacia la distribución a tiendas y negocios de hostelería.

“Agora mesmo temos cinco máquinas instaladas na área metropolitana, nun radio próximo á granxa polo mantemento”, cuenta el gerente de O Cancelo, Jesús Otero. La sexta, la más utilizada, es la de la propia granja, pero parece que para la ciudad ese método en el que el cliente se tiene que entender con una máquina no convence del todo.

En A Coruña sus puntos de distribución están en un total de 14 negocios que van desde una quesería a una cafetería. Otero aclara que “as tendas teñen a máquina expendedora pero non son autovendig porque aquí non hai esa cultura”. En el fondo la gente prefiere el cara a cara.

De la misma opinión es José Antonio Sánchez, propietario de la granja familiar Finca Lata, que se ha hecho conocida por ser la propietaria de la máquina expendedora del mercado de la plaza de Lugo. “Esa expendedora fai tres anos en febreiro pero a máquina non compensa”, cuenta. Y es que el boom fue mucho por lo llamativo de la idea pero poco a poco han ido bajando las ventas. Si al principio daba salida a “200 litros de leite ao día, agora se venden entre 1.200 e 1.500 litros ao mes”.

Cuentan que al consumidor le cuesta mucho tomarse el trabajo de cuidar las botellas y bajar cada día a rellenarlas, aunque sí aprecian un producto 100% artesanal que entre la ubre de la vaca y la máquina tan solo pasa por un proceso de pasteurizado. De hecho, cuando los turistas se dejan caer por esta céntrica zona siempre suben las ventas y los vasos de leche con cacao vuelan todas las tardes gracias a los niños que meriendan mientras juegan por el entorno.

“Pero a máquina expendedora non é un negocio, sirve para facer publicidade e para ir cun aval cando vas vender o leite a algún establecemento”, comenta Sánchez. Porque su principal interés para 2014 “é a venda de leite fresco para a hostelería ou panaderías e pastelerías que fagan a repostería con él”. Ya cuenta con algunos puntos de distribución pues –por ejemplo, los dulces de la Heladería Puerta Real se fabrican con su materia prima–, pero la cuestión es que se olvide la idea de que solo hay leche en brick.  

“Queremos seguir abrindo en tendas e cafeterías”, destaca Otero. Sus helados naturales que, dice, son más que una “larpeirada” ya son todo un éxito y ahora busca expandir el negocio entre esa gente joven con niños que “valora a calidade e o sabor e está disposta a pagar un pouco máis” por sus productos.

Una expansión en ciernes que comenzó con el desembarco de una vaca mecánica

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