Reportaje | Un kiosco para centralizar la urbanización de la plaza de Ourense

El kiosco de la plaza de Orense en el año 1960

El 25 de noviembre de 1953 pasa a proceso de examen el proyecto redactado por el arquitecto González Cebrián para la construcción de un kiosco que centre y sea fundamento de las obras de urbanización que se estaban realizando en la plaza de Ourense.

Este kiosco estaría dividido en seis secciones mediante separaciones dispuestas de un modo radial en las que se tendrían que integrar una papelería-librería en sustitución de la que existía al margen de la plaza, un estanco-expendeduría, que reemplazaría al establecido en aquel paraje, una bombonería-heladería, un puesto de flores y plantas, un bar-aguaducho y departamento destinado a teléfono público.
El presupuesto de las obras ascendía a 57.595,69 pesetas y la Comisión de Ensanche en reunión del día 5 resolvió proponer la aprobación del estudio técnico y su ejecución con cargo a fondos del presupuesto especial ordinario de la zona, a cuyo efecto en sesión de esta fecha se habilita el oportuno crédito.

Proyecto de construcción
Conforme con todo lo propuesto el Pleno del Ayuntamiento, por unanimidad, acordó aprobar el proyecto para la construcción de un kiosco central en la plaza de Ourense, con un presupuesto de 57.595,69 pesetas, además de ejecutar las obras por administración por permitirlo así su cuantía, tan pronto como fuese declarada firme la propuesta de habilitación de crédito.

También se encomendaba al arquitecto municipal, autor del proyecto, la fijación de las características a las que deberían ajustarse las instalaciones interiores y el tipo de intensidad del alumbrado que debían de realizar por su cuenta los usuarios de los locales resultantes.
Una vez señaladas por el técnico las características citadas, se procedería a la redacción de los pliegos de condiciones que habrían de servir de base a los concursos de concesión.
El 28 de junio de 1954 el Ayuntamiento acordó aprobar las condiciones que regularían la concesión de cinco puestos del kiosco central de la plaza de Ourense, ya que uno se reservaba para destinarlo a servicios municipales. Sus concesionarios abonarían la cantidad de 5.000 pesetas por una sola vez y un canon anual de 3.600 pesetas.

Tenían también preferencia para elegir la situación de sus puestos en el nuevo emplazamiento, destinándose uno de ellos a libros y revistas, y el otro a estanco y lotería.
El pliego abarcaba un total de 19 condiciones. La primera se refería a la concesión de los puestos de dicho kiosco, cuya venta por especialidad era la siguiente: primero, heladería, cafetería, venta de refrescos, cerveza, etc.; segundo, bombonería, repostería, caramelos, etc.; tercero, florería, objetos artísticos y de fines turísticos.
El plazo de la concesión sería de tres años prorrogables. La segunda cláusula indicaba que en el aspecto económico se fijaba el abono de 10.000 pesetas para la concesión de cada puesto y una renta mensual de 500 pesetas, siendo preferida la proposición que mejorase dichas sumas.

Obras pendientes
El 25 de octubre de 1954 se dio cuenta por la Presidencia del proyecto de obras que habían quedado pendientes de ejecución, una vez terminada la estructura y cubierta del kiosco central de la plaza de Ourense, que se referían a la decoración y cierre que debían completar las iniciadas.

Las obras de referencia son las complementarias de albañilería, solado, distribución, saneamiento y decoración interior con espejos de luna y cierre exterior de vidrio, formado este último por un montante metálico de dos piezas y cierre curvado en la parte alta, con un larguero recto inferior, cuyas obras ascienden a un presupuesto de 296.817,59 pesetas. El Ayuntamiento acordó pasar este proyecto a estudio de la Comisión de Obras.
Llegado el 17 de agosto de 1955 se dio cuenta de un nuevo pliego de condiciones sobre la adjudicación de los locales del kiosco de la plaza de Ourense, siendo seis locales: uno se destinaba a servicios municipales de información con carácter público, otro, a periódicos, revistas, libros, etc., el tercero a la venta de productos estancados, tales como tabacos y sus complementos, lotería, así como útiles para el calzado; el cuarto para expendeduría de bebidas frescas, helados, etc, el quinto se reserva a la venta de pastelería, confitería, fiambres, frutas, bocadillos, etc; y el sexto a la venta de flores y motivos turísticos con objetos típicos de la ciudad y la región gallega.

Había también en la plaza de Ourense un bar muy concurrido que era conocido por su preparación de los calamares, que impregnaban de olor no solo la zona, sino que también viajaba hasta los Cantones.

Amortización y cambio
Después de la amortización de los puestos y una vez realizada la última reforma tanto interior como exterior del kiosco, este pasó a manos municipales y en él se usan las taquillas para expender entradas para conciertos y alguna vez sirvió para entregar a los coruñeses el catálogo de las fiestas veraniegas de la Coruña, las famosas de “María Pita”.

Sin embargo, en la actualidad se encuentra muy abandonadasu instalación y requiere de obras de mejora para el lucimiento de su estructura con el ideal en que nació, aunque sin rendimiento económico para el que fue levantado.

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