Los deportes de combate se enfrentan al coronavirus

12 noviembre 2018 MADRID, 11/11/2018.- La karatecas españolas durante su actuación en kata por equipos femenino, en la que que se proclamaron hoy subcampeonas del mundo en los Campeonatos del Mundo de kárate, que se han disputando en
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Por lo general, un combate deportivo implica contacto físico con otra persona o bien con algún objeto, algo que dadas las circunstancias actuales con la pandemia mundial por el coronavirus supone un problema.

Es por ello que no queda más remedio que buscar soluciones, motivo por el cual hasta siete disciplinas se han unido para plantear sus preocupaciones a los organismos pertinentes de cara a un futuro inmediato.

Una de ellas es la de karate, que preside Antonio Moreno Marqueño: “Ha sido una novedad muy importante que nos hayamos unido. Nunca antes habíamos estado juntos y creo que hay más cosas que nos unen de las que nos separan”.

“Las siete disciplinas de deportes de combate que nos hemos juntado estamos trabajando en tema de reuniones con la Secretaria de Estado, con ADESP y viendo las particularidades de nuestros deportes, que no tienen nada que ver con otros. Nuestros deportes se miden por combates, no por marcas. Por eso son distintos al resto del colectivo nacional de deportes”, explicó.

No puede decir lo mismo, por desgracia, Javier Iglesias. En la lucha el roce es mayor y su mandatario federativo es consciente de ello: “Se está viendo ya la ventana pero no el final. Mientras no haya vacuna o una certificación de que no hay contagio somos de los deportes que más posibilidades tienen de contagiar. Estamos preocupados de que los padres tengan miedo de llevar a sus hijos a los clubes y a las escuelas deportivas”.

 

Muchas limitaciones

“Ahora, en principio, las limitaciones son de espacio pero en la segunda o tercera fase iniciaríamos el contacto con precauciones. Hablo de alto rendimiento. Se contemplaría que uno empezase a entrenar con su misma pareja y esas parejas se mantuvieran para que si hay algún contagio esté muy localizado”, comenta.

En este sentido, cree que una buena solución serían los tests para controlar cómo está la gente: “Hay miedo a que haya una generación perdida de luchadores. Ahora mismo sales a la calle y respiras miedo, vas a cruzar y la gente se aparta cinco metros”.

“Es lo normal tomar precauciones pero se percibe cierto miedo. ¿Ese padre mañana va a llevar a su hijo a las clases extraescolares para hacer un deporte de contacto? Si sigue la situación como está, desde luego que no”, explica.

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