Estados Unidos asegura que Kim Jong-un está “pidiendo una guerra”

Fotografía cedida por el ministerio de Defensa de Corea del Sur que muestra el lanzamiento de un misil en una localización sin revelar | efe
|

La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, instó al Consejo de Seguridad a adoptar “las medidas más contundentes posibles” contra el régimen de Corea del Norte, al que acusó de estar “pidiendo una guerra” tras el último ensayo nuclear, el más potente hasta la fecha.
“Ya basta”, proclamó Haley ante el órgano ejecutivo de Naciones Unidas. La embajadora aseguró que la posición que adoptó el Consejo desde el año 2006 no funcionó, por lo que llamó a adoptar otro enfoque que el Gobierno Trump no termina de concretar.

Agotar las vías diplomáticas
La representante Washington advirtió ayer en la ONU de que “ha llegado el momento” de “agotar todas las vías diplomáticas” con Corea del Norte y abogó por imponer “rápidamente” las sanciones “lo más fuerte posibles” al régimen de Pyongyang.
“Esta crisis va más allá de las Naciones Unidas”, dijo Haley, quien apuntó que Estados Unidos considerará a los países que hagan negocios con Corea del Norte como entes que “prestan ayuda a las temerarias y peligrosas intenciones nucleares” de Pyongyang.
Haley aseguró que una guerra es “algo que Estados Unidos nunca quiere” y tampoco la quiere ahora, pero señaló que la “paciencia” del Gobierno no es ilimitada y que defenderá a sus aliados.
Mientras, Corea del Sur y Estados Unidos acordaron ayer levantar los límites sobre la capacidad de carga de los misiles surcoreanos, con vistas a reforzar las competencias defensivas de Seúl tras el último ensayo nuclear norcoreano.
En una conversación telefónica, los mandatarios de los dos países, Moon Jae-in y Donald Trump, pactaron esta medida “efectiva” con fines disuasorios y discutieron otras posibles acciones para contrarrestar la amenaza de Pyongyang, informó en un comunicado la oficina presidencial surcoreana.
Seúl y Washington culminan así las discusiones que iniciaron hace varias semanas para eliminar los topes en la capacidad de carga impuestos a los misiles surcoreanos bajo las directrices de seguridad comunes que aplican ambos aliados.
Esto permitirá incrementar el poder destructivo de los proyectiles de las fuerzas surcoreanas, ante la intensificación de los desarrollos armamentísticos del país vecino, que desde comienzos de año ha probado catorce misiles balísticos.
Corea del Norte ejecutó además el sábado su sexto ensayo atómico y el más potente hasta la fecha, con un artefacto termonuclear que, según Pyongyang, se puede instalar en uno de sus proyectiles balísticos intercontinentales, lo que supondría que el país tiene capacidad de llevar a cabo un ataque nuclear sobre EE.UU.

Setenta kilotones
El ministro de Defensa de Japón, Itsunori Onodera, aseguró que la explosión provocada por la bomba que probó este domingo el régimen de Corea del Norte tenía un poder destructivo de unos 70 kilotones, una potencia mucho mayor que la de anteriores artefactos ensayados.
“Es mucho mayor que los anteriores” ensayos nucleares, ha asegurado el responsable político de las Fuerzas Armadas japonesas, en una comparecencia.

Estados Unidos asegura que Kim Jong-un está “pidiendo una guerra”