Procesado por matar a su “camello” por no fiarle

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La Audiencia Provincial acogerá la próxima semana el juicio de un hombre acusado de dar una paliza y apuñalar a su “camello” porque no le quería entregar una dosis de cocaína que no podía pagar. El hombre se enfrenta a una petición de cárcel de 24 años en total, por un delito de asesinato y otro de robo con violencia, ya que supuestamente se llevó dinero del fallecido cuando este todavía estaba agonizando.

Los hechos tuvieron lugar en 2007, cuando el acusado –que era consumidor habitual de cocaína– visitó el domicilio de la víctima para adquirir dos “boliches” de esta droga por valor de 20 euros. Allí pasó la tarde, mientras el otro hombre efectuaba más e iba guardando el dinero en una cartera que llevaba en el bolsillo de su chaqueta, según detalla el escrito del fiscal. En un momento dado, el acusado le pidió que le fiase más cocaína, ya que que no disponía de más dinero; el traficante se negó y le pidió que se fuera de casa, iniciándose una discusión entre ambos.

En el transcurso de la disputa “y con la intención de hacerse con el dinero procedente de las ventas realizadas durante la tarde” –apunta el escrito de acusación– el acusado empujó a la víctima e intentó clavarle unas tijeras, causándole heridas superficiales. Pero no paro ahí, ya que con el otro hombre en el suelo comenzó a propinarle puñetazos en la cabeza y a golpearle con la pata de una silla en la cara, dejándole totalmente aturdido. Finalmente, agarró un cuchillo de cocina que había sobre una mesa y se lo clavó en el cuello repetidas veces “haciéndolo con tal brutalidad que el filo se desprendió del mango, quedando incrustado en el cuello de la víctima”.

 

por 150 euros

El supuesto asesino cogió el dinero de la víctima –unos 150 euros– mientras esta se desangraba y, después de lavarse, huyó de la casa. Al parecer, el hombre acudió a dos conocidos para que le comprasen cocaína con el dinero sustraído, aunque uno de ellos se negó “al apreciar que estaba manchado de sangre”. n

 

Procesado por matar a su “camello” por no fiarle