Sogama da a conocer una guía de buenas prácticas para una Navidad sostenible

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“Vive tu Navidad en Verde”. Así se titula el manual de buenas prácticas que Sogama lanza con el objetivo de dar a conocer algunos de los consejos ecológicos básicos a poner en práctica durante estas fiestas navideñas para disfrutarlas de una manera más sostenible y causando un menor impacto sobre el entorno.

1 La importancia del consumo responsable
La empresa pública apela, en primera instancia, al consumo responsable como principal recomendación a tener a cuenta por la ciudadanía. En el documento invita a reflexionar sobre lo que verdaderamente necesitamos y a comprar con racionalidad. Para la compañía es importante que los consumidores sean cautos con los regalos, comprando de manera proporcionada, y que apuesten por aquellos que cumplan con criterios ecológicos –que sean reutilizables, reciclables, reciclados y que generen pocos residuos–, con la particularidad de que, más allá de regalar objetos materiales, también se puede obsequiar a familiares y amigos con buenos momentos, que son unos de los recuerdos que más perviven.
 
2 No al desperdicio alimentario 
La guía práctica pone también el foco de atención en la alimentación. Desde el punto de vista de los expertos, a la hora de seleccionar alimentos es mejor decantarse por los frescos, locales y de temporada y resulta conveniente planificar los menús con suficiente antelación para que el gasto no se incremente demasiado por culpa de la subida de los precios en estas semanas previas a la Navidad. Con poco dinero y algo de imaginación se pueden preparar atractivos platos.  

Diferenciar la fecha de caducidad de la fecha de consumo preferente resulta esencial en el caso de los artículos perecederos (la primera indica el momento a partir del cual un producto puede suponer un riesgo para la salud y, en cambio, la segunda el momento en el que pueda perder cualidades –textura, sabor, olor–, pero sin representar una amenaza para la salud). La clave es generar el mínimo desperdicio. Sogama también hace un alegato en favor de los alimentos cuyo aspecto es más feo, ya que gozan de las mismas propiedades nutritivas que los guapos. 

En el texto no se olvida de la necesidad de que los ciudadanos revisen la despensa y la nevera para darle salida a los productos más antiguos, ajustar las raciones al número de comensales y aprovechar las sobras para elaborar nuevas recetas. Y todo ello teniendo como meta no arrojar comida al cubo de la basura, un preocupante comportamiento cada vez más creciente con serias consecuencias ambientales, económicas, sociales y morales.

3 Reutilización en su máxima expresión
Además de aprovechar la comida, se pretende reutilizar los utensilios para degustarla al máximo. Estas fiestas deben dejarse de lado vasos, platos y cubiertos de plástico, dando preferencia a su versión en metal, loza y vidrio, priorizando igualmente las servilletas de tela sobre las de papel. 

Para decorar el tradicional árbol de Navidad solo hace falta un poco de creatividad. Es mejor emplear materiales reutilizados y/o reciclados y tener especial cautela con la iluminación, eligiendo las bombillas de bajo consumo para dar el toque festivo. 

Si de estar a gusto en casa se trata, los sistemas de calefacción deben fijarse en una temperatura que no sea excesiva. La recomendación es que la sensación térmica sea confortable, pero sin contribuir a elevar el termostato del planeta. Lo ideal sería poder aguantar con el termómetro entre los 18 y los 21 grados.

Aunque son fechas de ocio, fiesta y celebraciones, de desconectar un poco de lo cotidiano, esto no implica que deba darse tregua a la responsabilidad ambiental. Las tres erres –reducción, reutilización y reciclaje– se imponen más que nunca, toda vez que se incrementa de forma exponencial la producción de desechos. Dada esta problemática se recomienda ser extremadamente cautelosos con la separación de los materiales y el correcto depósito de los mismos en los contenedores correspondientes para que puedan ser recuperados y transformados en nuevos productos dando lugar a la economía circular por la que se está luchando en estos momentos. 

Cada tipo de desecho tiene su propio destino, es decir, los envases de plástico, latas y bricks deberán ir al amarillo, como siempre; los de vidrio al verde; las pilas a los espacios habilitados para tal utensilio y, por supuesto, los envases de cartón y papel, que se multiplican con tanto regalo, deben acabar su primera vida útil en el contenedor azul. El resto de  la basura irá al recipiente convencional. 

Dado que los aparatos eléctricos y electrónicos son uno de los artículos más demandados a la hora de agasajar, tiene que evaluarse si realmente es necesario cambiar ese móvil o tablet que todavía está en buen estado y cuenta con prestaciones adecuadas. Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos están creciendo tres veces más rápido que el resto de la basura.

4 El transporte puede ser sostenible 
La Navidad constituye, igualmente, una época de desplazamientos masivos. Por ello, en la medida en que sea posible, se pide prescindir del vehículo particular y subirse al transporte público y, si es factible, nada mejor que la bicicleta para moverse en trayectos cortos. Con esta última posibilidad se contribuye a aminorar la contaminación y a mejorar la salud cardiovascular.
 

Sogama da a conocer una guía de buenas prácticas para una Navidad sostenible