Las diferentes plazas de toros que hubo en la ciudad

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La ciudad coruñesa a lo largo de su historia tuvo diversas plazas de toros, la primera de ellas en la antigua plaza Real o de Ayuntamiento en la Ciudad Alta, lo que hoy es la plaza de Azcárraga, luego vendrían otros enclaves, como serían los del Corralón y el Campo de Marte, todas ellas de madera. La primera y única construcción sólida se hace en 1885, cuya plaza de tratará de vender unos años más tarde, de modo que, en un anuncio del diario “El Telegrama” de 22 de marzo de 1893.
Indica que se vende la plaza de toros de A Coruña, la cual era capaz para 10.000 espectadores, construida con fuertes muros de fábrica de mampostería, con pisos de gradas y palcos de madera de tea, con balconcillos de hierro y cubiertas de zinc, tendido de madera de pino-tea y del país, sobre relleno de tierra entre muros de fábrica, contaba con espaciosos corredores y escaleras, con entradas directas e independientes para todas las localidades, amplios corrales y caballerizas con todos sus accesorios y dependencias completas, caminos de circunvalación en la zona de ampliación y una gran extensión de terreno exterior que mide en conjunto 15.420 metros cuadrados, enclavado en la zona del Ensanche, comprendido entonces entre las carreteras de Madrid y Corcubión, hoy calle de Médico Rodríguez y avenida de Finisterre. Contaba con salidas propias a las mismas carreteras, tasada entonces en 240.000 pesetas. Este remate se verifica el día 8 de abril ante la comisión liquidadora y en la notaría del licenciado don Manuel Devesa y Gago, así lo hizo constar el presidente de la comisión el 14 de marzo de 1893, Ignacio Pardo.
En la primera corrida de toros celebrada en la inauguración de la plaza coruñesa intervienen los diestros más importantes de la época, los prestigiosos “Lagartijo” y “Frascuelo”. Este nuevo coso taurino fue levantado en parte, gracias a la aportación económica de los coruñeses amantes de los espectáculos taurinos, la cual desaparecerá definitivamente en 1967.
Como dato curioso, hay que reseñar el incidente ocurrido el 6 de agosto de 1934, cuando tiene lugar un luctuoso suceso, motivado por el violento desprendimiento del estoque que realiza uno de los toros en su desesperada resistencia ante el momento de la verdad para un torero y que causa la muerte casi instantánea a un espectador, al recibir la caída de aquel estoque e impactar en el cuerpo del desafortunado Roig Roura. La Alcaldía manifestará a la familia sus condolencias y se le envía una corona de flores. 

incidencias
Este es el incidente más espectacular que sobrevino en una plaza de toros. Hay que indicar que en el periodo de la II República fue importante lugar de reunión de las masas coruñesas para oír disertar a sus líderes políticos, que también darían lugar a numerosos sucesos de orden público.
Para el 9 de mayo de 1944, se presenta ante el Ayuntamiento, un proyecto de derribo de la mencionada plaza y otro sobre su nueva ubicación. En 1945 el propio gobierno local trata sobre la posible compra del coso taurino coruñés, aunque se barajan también otras posibilidades, pero todas ellas fracasan, ya que los propietarios exigían el pago inmediato y el consistorio pretendía su aplazamiento. 
El nuevo propietario del terreno, la Sociedad Urbanizadora Coruñesa, deseaba levantar diversas casas en aquel lugar ocupado por la vetusta plaza, denegando el Ayuntamiento provisionalmente la licencia, sino acercaba su postura en hacer una nueva plaza de toros, a cambio del permiso que se le otorgaría para edificar trece casas.
Dicha plaza había sido levantada por el Arquitecto Juan de Ciórraga, a petición de la Sociedad Plaza de Toros de La Coruña S. A, en 1885 y unos años más tarde, en 1893 pasa a manos de Juan Mera Ramos y otros condueños, siendo finalmente adquirida por la Sociedad Urbanizadora Coruñesa S. A en 1945.
Pasado algún tiempo, el Ayuntamiento pretende construir la nueva plaza de toros al Oeste del Estadio Municipal de Riazor, justo en los terrenos donde hoy se alza la Casa del Agua, posteriormente en 1968, bajo el  mandato del alcalde Liaño Flores, se intenta su construcción en Elviña, lugar del Penedo, con un presupuesto de 40 millones de pesetas, situado entre Ponte da Pedra y la Cabana, con frente a la carretera vecinal de Someso, pero en 1970 se desecha toda la opción posible y se deja en manos del Instituto Nacional de la Vivienda, cuyo organismo, tiene una parcela de su propiedad al fondo del campo de fútbol de La Granja de 45.000 metros cuadrados, en donde se podía ubicar el campo de deportes y la flamante plaza de toros, que contaría además. Con una amplia zona de aparcamiento. Lo cierto es que nunca se llegó a realizar ninguno de estos proyectos y la ciudad coruñesa, se quedó sin su plaza de toros.

Las diferentes plazas de toros que hubo en la ciudad