La venta de vivienda usada creció un 10% desde enero, según el sector inmobiliario

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Los coruñeses reclaman viviendas en propiedad de nuevo. Desde hace meses los constructores aseguran que existe una demanda de pisos nuevos en la ciudad pero ayer una representación de las inmobiliarias coruñesas reconoció que también el mercado fluctúa al alza para las propiedades de segunda mano. Según miembros de la plataforma MLS A Coruña, el número de acuerdos de compra se incrementó “en torno a un 10%” en este inicio de año con respecto al mismo período de 2014.
El ascenso en las ventas de vivienda usada es difícil de cuantificar porque, como dice un grupo de los profesionales inmobiliarios coruñeses, el paso de una situación de parón absoluto a una en la que se producen algunas ventas puede dar lugar a equívocos. El gerente de Inmochalet, Jesús Pazos, sostiene que, salvando cálculos exagerados, en la ciudad y su comarca podrían estar hablando “de un pequeño incremento de en torno al 10%”.
“Prácticamente no existe vivienda nueva y en la de segunda mano sí hay un mercado grande pero los precios aún tienen que estabilizarse”, puntualiza Pazos. Así, afirma, algunos propietarios han decidido ahora –tras años de dura crisis– rebajar sus expectativas económicas “entre un 5 y un 10%”. Sin embargo, esta opción no es la más extendida.

sin adaptación al mercado
El responsable de Angoyca, Antonio Gómez, comenta que en los últimos ejercicios ha habido “gente que ha hecho descuentos razonables pero otras personas no han querido adaptarse a la realidad del mercado”.
“Al marcar el precio no atienden a comportamientos razonables sino que hay un componente de emotividad del que nosotros debemos estar al margen”, concreta.
Precisamente por ello, recomiendan a muchos dueños que, si no están dispuestos a fijar unos costes lógicos, retiren los bienes del mercado para “no quemarlos”.  
Pese a todo, la cartera de propiedades tiene más movimiento que hace unos años. Eso sí, el perfil de la mayoría de los compradores es muy concreto. Mientras que en el caso de los inmuebles nuevos suelen ser jóvenes que acaban de formar una familia los que afrontan el gasto, en las inmobiliarias predomina el cliente que tiene interés en invertir.
“Muchas veces ni siquiera necesitan financiación; piden algo para reformar y alquilar y si ya viene con inquilino dentro, mejor”, destaca el encargado de Remax Riazor, Rubén Allegue. En general, intentan conseguir “una rentabilidad” que, en este momento, no aportan las entidades financieras.
Su objetivo son los pisos baratos, de no más de 100.000 euros, cuya rehabilitación sea sencilla y les deje entre 300 y 400 euros en la cuenta cada mes. Además, aunque redujeron sus movimientos, tampoco en la crisis abandonaron esta política de ingresos.
En el caso particular de esa oficina también existe un usuario que quiere establecerse por su cuenta y que recurre a las hipotecas. De hecho, prueba de que el crédito tiene cierta fluidez, es que en una semana les han llamado “cuatro directores de banco” para ofrecer sus productos a los potenciales compradores.

La venta de vivienda usada creció un 10% desde enero, según el sector inmobiliario