Las 78 cabinas de teléfono de la ciudad seguirán comunicando

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Es muy posible que los más jóvenes no hayan hecho jamás uso de ellas, pero incluso los adultos hace mucho tiempo que han perdido el hábito de detenerse en una cabina para telefonear. En realidad, casi nadie lo hace: las casi 80 (78) cabinas dispersas por las calles y plazas de A Coruña, oxidadas y pintarrajeadas en muchos casos, permanecen silenciosas. El teléfono móvil las ha relegado al olvido, y al silencio. 

No es un problema exclusivo de los coruñeses. En todas las ciudades estas instalaciones han pasado de convertirse en un servicio público a una simple reliquia. Sin embargo, Telefónica, a través de su filial TTP Cabitel,  es el operador encargado de mantener los teléfonos públicos. Inicialmente,  hasta el 31 de diciembre de 2017 aunque una decisión del Gobierno acordó prorrogar esta prestación hasta el 31 de diciembre de 2018. Un real decreto debía haber aprobado hoy la exclusión de las cabinas de teléfonos de suelo urbano. Pero no ha sido así. 

El real decreto que se aprobará hoy elimina la obligatoriedad de dos de las prestaciones incluidas dentro del servicio universal, el de las guías telefónicas y el servicio de consulta sobre números de abonado, que también han visto disminuir su utilidad con el acceso universal a internet. 

Al no ser eliminadas las cabinas como servicio universal en el real decreto, Telefónica tendrá que seguir prestando ese servicio, no incluido, al igual que las guías telefónicas y la información telefónica sobre números de abonados, en el Código Europeo de las Comunicaciones Electrónicas.

Menos de 400 en la provincia 
A Coruña cuenta por el momento el 20% de todas las cabinas que aún subsisten en la provincia, según datos de Telefónica, pero en el último año apenas se han hecho obras en ellas, ya sea para cambiarlas o para repararlas. Algunas no funcionan o simplemente están pintarrajeadas y el vandalismo que siempre han padecido es uno de los motivos por el que su mantenimiento se ha vuelto deficitario. Sin embargo, ahora que no es probable encontrar más que alguna que otra moneda en su interior, ya no se dan casos de teléfonos reventados. Hace mucho tiempo, además, que se sustituyeron los viejos modelos cerrados de cristal, que algunos recuerdan con nostalgia, por otros abiertos con muchos menos cristales o incluso sin ellos, como los que aún se pueden ver en lugares céntricos, como la plaza de Pontevedra. De cualquier manera,  la decisión del Consejo de Ministros de hoy solo retrasará lo inevitable. La primera cabina en España fue ubicada en el Parque del Retiro hace 90 años. Por aquel entonces funcionaban con fichas. Pero  a partir de la década de los 60 empezaron a usarse con monedas y ahí comenzó su auge. Hoy en día, una llamada corta puede consumir un euro. En un mundo de mensajes gratuitos y tarifas planas y dispositivos de bolsillo, la cabina ya no tiene sentido, y es muy posible que no cumplan los cien años. Por el momento, seguirán comunicando.

Las 78 cabinas de teléfono de la ciudad seguirán comunicando