Y en el séptimo Día Lugrís, su “Marina Soñada” descansó en la plaza de Pontevedra

El grafitero Kse reprodujo el cuadro sobre un muro del Eusebio da Guarda pedro puig
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La “Marineda Soñada” por Lugrís tiene edificios alargados y dos marineros a los lados. Para pintarla, usó colores planos y eligió la perspectiva del que mira desde el puerto y ve a la ciudad. Brillante. La versión en grafiti de esta estampa onírica se instalará desde hoy en el imaginario de los que acudan con la mochila a la espalda al Eusebio da Guarda, de los que vayan a la playa en verano o al fútbol, los días de partido.
El artista Kse estuvo toda la semana trasladando a golpe de spray la magia del coruñés a un trozo de muro del instituto que anteriormente fue restaurado por los colectivos In Nave Civitas y O Mural, que ayer volvieron a salir a la calle para celebrar el séptimo día dedicado a Lugrís.
Después de destapar la obra, decenas de admiradores del pintor surrealista participaron en un taller de paraguas, tal y como marca la tradición, para rebajar el gris de los días en los que llueve. De ahí, pusieron rumbo y se adentraron en los intestinos de Pescadería.
Pasearon por el Orzán como lo acostumbraba a hacer el creador y serpentearon el Cantón para tocar el Paseo Marítimo y reivindicar de nuevo su obra, la pictórica y la literaria, en una marcha a la que acudieron seis buzos salidos de las profundidades y enfundados en el traje de la Unión de Conserveiros de Galicia con escafandras elaboradas por Viki Rivadulla. La manifestación terminó en la Coraza del Orzán, en la que simbolizaron un avistamiento de ballenas y hombres marinos con el sonido de las caracolas de fondo.
En todo este tiempo, ambas asociaciones han presionado a las instituciones para conservar todo el legado muralístico del pintor, que no recibe las curas propias del que está enfermo, a no ser por iniciativas particulares como las de A Mundiña que en la reforma del local, cuidaron de que dos lugrises volviesen a brillar en La Estrella. Por su parte, Abanca asumió la restauración en agosto del mural de la calle Real, que se encuentra en la oficina de Los Olmos para exhibirse tras los trabajos. Aun así, queda mucho Lugrís por salvar.

Y en el séptimo Día Lugrís, su “Marina Soñada” descansó en la plaza de Pontevedra