Reportaje | San Pedro descubre su patrimonio histórico tras años lejos de las miradas curiosas

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No se abre en canal –porque algún secreto queda por descubrir para próximos itinerarios– pero casi. El monte de San Pedro se muestra este verano desde un punto de vista que pocos han tenido la oportunidad de conocer gracias a la iniciativa de la Concejalía de Medio Ambiente para reabrir al público el Centro de Interpretación de las Baterías.
Si las estampas más habituales de San Pedro que tiene el coruñés (y hasta el turista) son el ascensor, la panorámica de A Coruña y los cañones, ahora de la mano de guías como Andrés los recuerdos aumentarán para entender este recinto con el verdadero fin para el que fue concebido.
La ruta empieza por un museo en el que se encuentran piezas traídas desde Ferrol, pues este espacio militar –que se cedió a la ciudad en 1996– nació en el 29 para ayudar a proteger la bahía de Ferrol. Pero sin duda una de las paradas que más gustará es la que permite ver el búnker de uno de los cañones por dentro.
Estas armas nunca llegaron a disparar en combate, pero sí hubo pruebas en el 33 con 35 kilómetros de alcance. El retroceso del cañón era de “1,70 metros” y ante una hipotética respuesta de fuego cruzado desde una embarcación los 15 soldados correrían un destino fatal porque “la cubierta solo tiene siete milímetros de espesor” y un proyectil o la metralla se los hubiese llevado por delante.

Evitar incidentes
De los cañones se sabe que no podrían volver a funcionar. Mientras que hay reliquias de ingeniería que con unos retoques andarían como antaño, al “desartillar“ la base “se llevaron piezas fundamentales sin las que no pueden” disparar para evitar cualquier incidente. Curiosamente con todo el despliegue “la base de Ferrol era la más protegida del mundo” porque donde ahora hay un parque infantil hubo una “batería antiaérea muy avanzada para la época” según las explicaciones, dado que los aviones no estaban a tal nivel. El recorrido también incluye una entrada angosta a la sala de telemetría, donde se calculaban las distancias a los objetivos, y al lugar en el que se fijaban las coordenadas para ver qué arma podía ser más efectiva.
Algunas de las estancias que quedan fuera aún fuera del alcance de las miradas curiosas son la sala de motores y el polvorín, en donde se encuentran las entrañas más reales de los cañones. En ellas se trabajaba con los proyectiles y todavía de conservan los carriles de los pequeños vagones con los que se movían.
Quizá en el futuro se puedan visitar también porque al parecer el Ayuntamiento quiere acondicionar la zona, ahora tomada por la humedad y los desperfectos. De momento, estas rutas se realizarán todos los días del verano a las 12.00 y a las 17.00 horas, aunque siempre habrá que tramitar la reserva previa en el número de teléfono 981 184 337 o a través del correo electrónico informacionambiental@coruna.es. l

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