Angustia y sufrimiento

GRA605. A CORUÑA, 02/04/2015.- El defensa del Deportivo, Laureano Sanabria "Laure" (i), disputa un balón con el centrocampista del Villarreal, Moi Gómez, durante el encuentro correspondiente a la jornada 35 de primera división,
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El coraje, la entrega y el sudor no fueron suficientes para vencer al Villarreal. El Deportivo puso en el campo lo que se quedó en la caseta en otras muchas tardes de este campeonato pero las imprecisiones y los nervios jugaron en contra de los intereses blanquiazules. El empate de ayer es un paso atrás, ya que el conjunto herculino está en el abismo, y obliga a hacer una verdadera hombrada para salir del pozo en los partidos que quedan.
Por si los problemas son pocos para una plantilla que ha demostrado ser floja y débil, cuando llegan los tramos decisivos, como el que afronta el Depor, la suerte tampoco suele acompañar. Si así fuese, seguro que el equipo de Víctor se habría puesto por delante a los pocos segundos de comenzar el encuentro.
Y es que salió a por todas y a los 18 segundos Oriol Riera tuvo su primera ocasión de marcar con un balón largo que no pudo controlar bien, quizá por el viento que azotaba Riazor. En el minuto tres el catalán controlaba en vez de disparar a puerta y la pelota se iba a córner. Al saque de esquina llegaba una nueva ocasión que hacía que Riazor entrara en calor.
El balón era del Depor, pero cada vez que el Villarreal conseguía plantarse ante Fabricio lo hacía con de peligro. Los amarillos tuvieron una ocasión a los once minutos que quedó invalidada por fuera de juego. En el 22 dispusieron de una contra mientras el equipo blanquiazul, jugandose la vida, apostaba todo al ataque. Superada la media hora seguían las tablas y los de Víctor a lo suyo, a buscar la pelota, a entrar con rigor y seriedad, a presionar. Juanfran disparaba desde lejos para probar una fortuna que hace tiempo no aparece por Riazor. Respondía Campbell en el 32 con una ocasión bastante clara que las anteriores y Borges cerraba la primera parte con un lanzamiento que se marchaba diez metros sobre la meta de Juan Carlos. Aun así Riazor gritaba un exagerado ‘uy’. La falta de gol tiene a la grada angustiada. Con empate sin goles se llegó al tiempo de descanso,
El segundo acto comenzó con un mazazo y una alegría. El golpe lo recibió el Depor en el 48, cuando Jaume Costa enviaba un balón desde la frontal, en parábola, que cogía a Fabricio adelantado. El gol hacía enmudecer a Riazor. El equipo coruñés no se merecía ir perdiendo. Mostraba por momentos demasiadas imprecisiones o falta de talento para ganar, pero por su esfuerzo no merecía el mazazo. Esta vez sí hubo justicia, que no suerte.
En la siguiente jugada, en un acción hasta parecida a la del tanto amarillo, Borges disparaba desde la frontal, la pelota daba en un defensa visitante y se alojaba en las mallas de Juan Carlos. El estadio estalló de júbilo. Todavía era posible la gesta.
Los coruñeses intentaron mantener la presión, pero era complicado por el desgaste físico. Marcelino hizo saltar al campo a Vietto y su presencia ya ató en corto a los defensas blanquiazules. En la primera parte, poco a poco, la intensidad había ido bajando, en la segunda el cansancio hizo mella y por momentos los amarillos tuvieron más presencia en el área coruñesa. En el 69 Oriol no pudo marcar un gol legal porque su jugada acababa en fuera de juego. El colegiado siempre evitó complicarse con jugadas en las áreas, fue sibilino en muchos momentos.
Aún con todo, el equipo siguió intentándolo hasta el final. En el 78, con una jugada de Laure que levantó al público por su cabalgada y por ganar la línea de fondo para centrar. En el 84, con una opción para Oriol Riera y, en el 94, con el último lance, un disparo de Lucas Pérez.
No es un paso adelante el de ayer, más bien lo contrario. Hay vida y esperanza, pero cada vez menos. Toca intentarlo en Bilbao, a ver si de una vez se gana un partido porque para levantar la cabeza hay que hacerlo con tres puntos.

Angustia y sufrimiento