La meta, punto de partida

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Con el balón en su poder, el guardameta es un jugador más. La participación de los porteros en el juego de los equipos ha ido a más en las últimas temporadas y el Deportivo no es una excepción. Dani viene de un equipo en el que, con Quique Setién, era una norma. El portero tiene que echar una mano en la elaboración y no solo centrarse en contrarrestar los golpes de los rivales.

No hay que ir muy atrás para encontrar claros ejemplos. Ante el Elche, la semana pasada, demostró que su estado de confianza con el balón en los pies está altísimo. Tanto así, que hasta sus compañeros le dan pases suicidas como el de Carles Gil, que estuvo a punto de costarle el 1-1 antes del descanso. Giménez finta, tiene precisión con el pie y se mueve con soltura, pero tampoco puede hacer milagros. 

La temporada pasada, la primera de Setién en el Betis, a Adán le costó más de un disgusto tener que jugar con el pie, pero el técnico aceptó los fallos para salir ganando a la larga. Tras un año de máster con el cántabro y solo seis partidos disputados porque cuando le llegó la oportunidad sufrió una inoportuna lesión en el Metropolitano, Dani Giménez arribó en el Deportivo de Natxo González con la misma misión que tenía en el Villamarín. El portero no solo para, también mueve. La misma escuela desde la que llegó el hoy suplente del vigués en el equipo herculino, Adriá Ortolá, que procede del FC Barcelona y al que solo se le ha podido ver en los amistosos de pretemporada y en el partido de Copa del Rey con el Zaragoza.

La titularidad en Liga ha sido para Giménez, que ha logrado cerrar el debate de la portería en un equipo que se había acostumbrado a poner el arco en tela de juicio partido a partido. Cierto que lo ha hecho en Segunda División y que, como recordaba el expreparador de porteros blanquiazul José Sambade hace unos días en estas mismas páginas, no hay la misma exigencia que en Primera División.

Pocas intervenciones
Un dato que refrenda las palabras de Sambade es el hecho de que el arquero blanquiazul sea, junto a los del Málaga, el que menos paradas ha hecho en lo que va de campeonato (solo 16). Edgar Badía, del Reus, lleva veinte paradas más que el guardameta del Depor.

Y es que el equipo coruñés ha destacado por su solidez y es el tercero que menos goles ha recibido (7) en nueve partidos. Solo el Alcorcón (3) y el Málaga (4), han encajado más que los deportivistas (empatados con Granada, Sporting y Las Palmas).

La meta, punto de partida