¡Vamos campeones!

14 septiembre 2013 Fútbol Entrenamiento del Deportivo en el estadio de Riazor

Pues sí. Hoy habrá fútbol. De momento no han liquidado al mejor equipo de esta Segunda División, el plantel con más problemas, de largo, de la categoría, con un rendimiento excepcional de sus integrantes. Es normal que las puntuaciones que damos los periódicos no gusten, en ocasiones, a los jugadores. “Fulano estuvo mal aquí, mengano allá”, pero como conjunto la valoración siempre es superior, sobresaliente, y eso es lo que importa en un colectivo.
Hoy Riazor cierra la primera vuelta del campeonato y lo hace con la intención de coronarse con el título honorífico de campeón de invierno. Nos dice la estadística que el que consigue este premio, lo hace grande al final de temporada. Normalmente, el campeón de invierno asciende, aunque en esta Segunda División nada se podrá asegurar hasta que se produzca la fractura en la clasificación que separará las zonas de lucha por el ascenso de la parte baja de la tabla.
Pero un puntito, uno solo, da al Depor el campeonato de invierno. Evidentemente hay que ir a por los tres, los seis si contamos la visita de la UD Las Palmas del próximo domingo. La victoria se echa de menos, no por la clasificación, sino porque el Depor no gana desde el choque de Riazor ante el Alavés. Un partido que mereció sentenciar de manera prematura y en el que acabó achicando agua en la chalana para cerrar el 2-1 final. La historia de mi vida, que diría el propio Depor si pudiese hablar.
En esta vorágine de igualdad que es la Liga Adelante nadie da un paso en firme. Si acaso viene apretando fuerte el Sporting, pero fue frenado en seco en la pasada jornada con la polémica del 2-3 ante el Zaragoza en El Molinón. No se puede desdeñar a los recién descendidos, los maños y el Mallorca. La UD Las Palmas tiene la plantilla ‘de talonario’, el Eibar será el Alcorcón de hace unos años, el Numancia puede que lo mismo, el Recre aún sigue en lo alto de la tabla... Hay que sumar de tres en tres, acabar la primera vuelta con 38 puntos y pensar que, al menos, hacen falta otros 40-42 para conseguir el ascenso de manera directa, de la forma soñada.
Es temprano para hacer cuentas. Pero ésta es ‘la de la lechera’. Los mismos puntos que en la primera vuelta y alguno más por si acaso. No hay muchas más opciones en una liga tan competida. No hay plazas para más. Por eso Riazor tiene que ser una de las claves. El Deportivo necesita sentirse seguro en casa, no fallar. Hay que sumar de tres en tres y apretar en todos los campos como visitante, pero en A Coruña hay que cerrar los partidos.
El día del Numancia pasó algo parecido a la jornada contra el Alavés. El Depor podría haber noqueado al rival y acabó sudando para empatar el encuentro. Del 2-3 se pasó al 3-3. No se puede exigir nada del otro mundo a este plantel, está claro, pero es necesario blindar Riazor. Y en ello estamos...
En cuanto al planteamiento de hoy, es mejor olvidar ya a Culio. No está, no se le espera, no juega en el Deportivo. Durante la semana se ha trabajado con los profesionales que conformarán el once de esta tarde. Veremos qué ha pensado el profesor Vázquez para el choque ante los catalanes. Con Lux en la portería se espera una línea de cuatro en defensas formada por Laure, Marchena, Insua y Manuel Pablo. Álex Bergantiños sería el mediocentro y, a partir de ahí, a elucubrar. Si juega con un punta habrá que sumar en la media a Antonio Núñez, Juan Domínguez, Rudy y Juan Carlos (por ejemplo) y en la vanguardia Borja o Luis. Puede que apueste por ubicar en ataque a los dos delanteros, así que un medio tendría que ‘caerse’ para dar entrada al segundo ariete... Son todo suposiciones.
Fernando tiene que estrujarse el cerebro de nuevo. Es evidente que el entrenador (que podría haber firmado millonadas en equipos exóticos a lo Lotina y se quedó en el Depor) tiene un papel complicado, como todo el grupo de profesionales. Pero el míster parece estar en una segunda juventud o no haberla dejado nunca. Buscando fórmulas y ecuaciones casi a diario para sacar partido a este Depor, ‘su ídolo’, como un día definió a su equipo. Dando vueltas a sus pensamientos, haciendo y deshaciendo. Conociendo a Vázquez seguro que, aunque no lo esté pasando a lo grande por no tener lo que él quiere de verdad, habrá momentos en los que disfrute del buen trabajo. Este hombre tiene un mérito enorme que, por otra parte, ya no hay ni que reconocer o recordar. Lo sabe todo el deportivismo.
Allá va el Depor. Con la espada de un futuro incierto sobre la cabeza. Con menos jugadores de los pocos que teníamos, con empleados y plantel sin cobrar sus nóminas en los últimos meses. Con una transición difícil en lo económico y social. Con dudas, temores, especulaciones. Allá va el Depor. Pero lo hace desde la fuerza que da el sacrificio, el esfuezo, la competición. Lo hace en Riazor, con los suyos, con el gran aval del deportivismo ante el mañana. Un mañana en el que hoy, una vez más, el equipo y su grada serán campeones.

¡Vamos campeones!

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