Las terrazas perderán su licencia si se comprueba que molestan a los vecinos

julio flores y begoña freire con los representantes vecinales, ayer en la reunión celebrada en el palacio municipal
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El Ayuntamiento se reserva el derecho a reducir el horario fijado en la ordenanza de terrazas en caso de que se generen molestias a los vecinos en el exterior de los establecimientos de hostelería. Se trata de una de las condiciones que se incluyen en el borrador de la nueva normativa, que la concejala de Tráfico y Utilización del Dominio Público, Begoña Freire, dio a conocer ayer a la presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos, Luisa Varela, y al presidente de la Federación Salvador de Madariaga, Juan Chas, durante el encuentro que mantuvieron en el palacio municipal, dentro de las rondas de contacto programadas por el gobierno local para presentar el texto.

El Ayuntamiento se reserva la potestad de reducir los horarios e incluso revocar los permisos si se producen quejas

Freire explicó, tras finalizar la reunión, que la ordenanza de terrazas fija un horario general para todos los establecimientos, que varía según la época del año. Si antes los hosteleros podían atender en el exterior de los locales hasta las dos y media de la madrugada, ahora en invierno deberán desmontarse a las once y media de la noche, mientras que en julio y agosto el horario se amplía hasta las 02.30 horas. Podrán empezar a funcionar a las 08.00 horas, a excepción de las calles peatonales, donde será necesario esperar a que finalice la carga y descarga.

Para evitar que las terrazas perturben el derecho al descanso de los vecinos, sobre todo en aquellos espacios de concentración de locales de ocio nocturno, Freire asegura que la norma “prevé que el Ayuntamiento podrá reducir ese horario general atendiendo a circunstancias de índole sociológico, medioambiental y urbanístico cuando se haya comprobado la trasmisión de ruidos que originan molestias a los vecinos”, especialmente cuando se trata de Zonas Acústicamente Saturadas (ZAS).

En caso de que existiesen quejas o reclamaciones vecinales, la concejala asegura que el gobierno local podrá reducir la superficie ocupada por las terrazas o “revocar la licencia, incluso con posterioridad a la concesión de la autorización”. A esto suma la existencia de un régimen sancionador que acompaña al texto “para exigir el cumplimiento de la ordenanza”.

“Se prevén en la normativa las suficientes cautelas para que esté garantizado plenamente el descanso de los vecinos, pero también se adapta a la realidad de la actividad hostelera”, insistió Freire, que puntualizó que los locales, además de cumplir la ordenanza de terrazas, deberán respetar la de medioambiente y la de seguridad ciudadana. Para garantizar que los locales cumplan con las nuevas directrices, el Ayuntamiento llevará a cabo una campaña informativa entre hosteleros y vecinos con el fin de que “conozcan en profundidad la nueva norma”.

Además, el gobierno local realizará controles e inspecciones periódicas, tanto por parte del personal técnico como por la Policía Local, “para verificar el cumplimiento de la ordenanza”, puntualizó Freire.

Las terrazas perderán su licencia si se comprueba que molestan a los vecinos