El comercio de la Ciudad Vieja duda de la estrategia de movilidad de la Marea

El documento del Consistorio habla de mejorar la movilidad con las futuras rutas del autobús urbano | patricia g. fraga
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La Mesa Ciudadana de la Ciudad Vieja, un ente creado al margen de la peatonalización para analizar la revitalización general del casco histórico, tuvo este viernes su primera reunión después de la constitutiva. El Ayuntamiento presentó a diversos colectivos su proyecto transversal para la zona, si bien los asuntos vinculados a la movilidad y la dinamización del sector no acabaron de convencer a la Asociación de Comerciantes de la Ciudad Vieja (Aceca). Esta pone en duda que las estrategias de movilidad que quiere implementar el Gobierno local sean compatibles con la llegada de más empresarios y emprendedores a los locales vacíos.
Al margen de la peatonalización total, que se afrontará el día 25, las concejalías de Regeneración Urbana, Movilidad Sostenible y Participación Ciudadana tienen en su poder un borrador del que quisieron hablar con vecinos y comerciantes, entre otros. En este se indica que se buscará una imagen de marca –ya hay un diseño de logo– y se afrontarán muchos cambios, pero el que más inquietud suscita es el que tiene que ver con aislar más un barrio que desde el punto de vista de la Asociación de Comerciantes de la Ciudad Vieja quedó con muy poca accesibilidad desde que se hizo la obra de la Marina y se restringió el tráfico. El Gobierno local quiere llevar a esa ubicación estaciones de BiciCoruña, intentar que el nuevo mapa de rutas del transporte urbano se adapte a la zona y “reestructurar o sistema circulatorio exterior”, todo para reducir el uso de coche particular.

Según las necesidades
En paralelo, también afirmaron tener la intención de “garantir un acceso áxil e sostible do transporte de mercadorías para a provisión de negocios e residentes”. Sin embargo, los empresarios no ven tan fácil plasmar estas medidas en la realidad con la peatonalización y menos cuando en paralelo el Consistorio prepara un plan para conseguir que más negocios se instalen en el casco antiguo, incluso con ayudas.
Sin ir más lejos es difícil que lleguen los transportes porque el horario es limitado y en breve no podrá circular. “En el tema de la movilidad habría que hacer apartados porque no es lo mismo lo que necesita el vecindario que los comercios”, razona el presidente de Aceca, Adolfo López. Desde su punto de vista, con los cambios previstos no se entiende “cómo se favorecerá que abran comercios, a quién le va a interesar venir aquí”. Lo dice aludiendo también a las subvenciones, que para afrontar una reforma en ese barrio son escasas y entiende que para que haya un flujo de potenciales consumidores y se abran proyectos antes tiene que ir para allí “alguna institución” para obligar al paso de la ciudadanía.
López preguntó si había plazos y presupuesto para los cambios pero todavía no hay un estudio pormenorizado, algo lógico, pero avisa de que cuando llegue aquello que atraiga al público puede que muchos ya no estén. De entrada “la gente está muy preocupada por los efectos colaterales del 25” en la clientela.

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