Figuras clave de la política contemporánea dan su último adiós a Helmut Kohl

Helmut Kohl recibió un funeral de rango europeo en la ciudad de Estrasburgo | efe
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Figuras clave de la política contemporánea, desde la canciller alemana, Ángela Merkel, hasta el presidente de Francia, Emmanuel Macron, pasando por el expresidente estadounidense Bill Clinton o la primera ministra británica, Theresa May, se reunieron en la capilla ardiente del excanciller de Alemania, arquitecto de la reunificación alemana y figura clave del futuro europeo, Helmut Kohl, fallecido el pasado domingo 16 de junio a los 87 años.


“Todos tuvimos nuestras fricciones con Kohl”, recordó la canciller Merkel (de hecho, la viuda del exmandatario, Maike Kohl-Richter, no quería que acudiera al encuentro), “pero, sin él, mi vida habría sido diferente”. “Le debemos muchas cosas que hoy damos por sentado, y nos corresponde ahora preservar su legado”, dijo la líder alemana.


“Me inclino ante usted”, culminó la canciller, “en señal de gratitud y de humildad”, antes de despedirse por última vez del féretro, en pleno centro del salón de plenos del Parlamento Europeo en Estrasburgo.
El presidente francés, por su parte, contextualizó la figura de Kohl en un marco generacional. “Para los de mi edad, Kohl es arte y parte de la historia de Europa. Sin esa experiencia vital no estaríamos aquí, no podríamos estar haciendo lo que estamos haciendo. Actuó con coraje, con valor. Fueron acciones históricas”, explicó antes de describir a Kohl como “un interlocutor clave, un aliado vital, un incansable creador de puentes... pero para Francia, por encima de todo, era un amigo”.


Clinton
“Adoraba a este hombre”, señaló Clinton en su turno de palabra, apuntando al féretro con los restos mortales de Kohl, cubierto con la bandera de la Unión Europa. “El siglo XXI en Europa comenzó bajo su mando”, manifestó.
“Hillary y yo le adorábamos porque era la única persona con más apetito que yo”, bromeó Clinton antes de exaltar la figura política del ex canciller. “Le adoraba porque quería crear un mundo sin dominadores, donde la cooperación podría arrojar mejores resultados que el conficto y donde la diversidad sería capaz de tomar mejores decisiones que los dictadores individuales”.


Tras su muerte, el pasado 16 de junio, se había dado por hecho que se le rendiría un acto de Estado en Alemania, pero la decisión de dedicarle un funeral de rango europeo se consideró un tributo a su medida, expresión de su voluntad europeísta.
El féretro de Kohl fue trasladado a Estrasburgo a primera hora en helicóptero desde Ludwigshafen y por ese misma vía aérea regresó a esa ciudad alemana por la tarde, tras los honores brindados por dirigentes o exmandatarios de todo el mundo.


Tras recorrer en un auto fúnebre las calles de su ciudad natal, el féretro fue transportado en barco por aguas del Rin hasta Espira (Speyer, en alemán), para proceder a un réquiem en su catedral.
Al acto asistió la plana mayor de política alemana, encabezada por Merkel y el presidente, Frank-Walter Steinmeier, entre unos mil invitados, entre ellos exmiembros de los Gobiernos que lideró Kohl entre 1982 y 1998.
Alrededor de un millar de ciudadanos siguieron el oficio ante la catedral, donde se había instalado una pantalla gigante.


Ludwingshafen fue la ciudad natal y el lugar donde Kohl tuvo su domicilio familiar, mientras que Espira fue su refugio espiritual en sus tiempos de estudiante y el lugar adonde solía llevar a sus visitas de Estado.

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