Dos mil personas toman la calle Real para acompañar a los indignados a María Pita

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El Ideal Gallego-2011-06-05-005-5c54f5bcREDACCIÓN > data
 Nueva demostración de fuerza de la acampada del Obelisco, que ayer logró reunir a más de dos mil personas en una manifestación pacífica disfrazada de pasacalles, y que tuvo una vez más como destino la plaza de María Pita.
Si en ocasiones anteriores el camino hasta la plaza se había realizado en forma de cadena humana, ayer simplemente los participantes ocuparon todo el ancho de la calle Real, ya de por sí repleta de gente, para hacerse oír mediante todo tipo de instrumentos de percusión, silbatos, trompetillas y más de una cacerola.
Ya en la plaza, muchos de los indignados se organizaron para componer sobre el enlosado la palabra “cambio”. Después, y en una convocatoria que trasncurrió sin incidente alguno, se disolvieron para regresar, en su mayor parte, al campamento del Obelisco.

Una semana más >
En un día en que en otras acampadas se debatía sobre la continuidad, en la asamblea celebrada en el Obelisco justo antes del pasacalles ni siquiera se llegó a plantear el cese.
De hecho, todo apunta a que el movimiento 15-M tiende ahora a crecer hacia los barrios e incluso a los municipios de la comarca. En este sentido, fueron muchas las voces que ayer se intercambiaban felicitaciones por el éxito de la asmablea celebrada el viernes en Monte Alto.
También se recibieron noticias de algunos de los indignados coruñeses que ayer se desplazaron a Arousa y a Madrid para participar en una reunión de acampadas gallegas los primeros, y en una suerte de conveción nacional que ayer se llevó a cabo en la Puerta del Sol.
La programación de actividades para los próximos días y las peticiones de los acampados, que solicitan comida y útiles de cocina, redundan en la idea de que al menos por el momento la concentración coruñesa no tiene fecha de final. Cuenta además con la anuencia de la Subdelegación del Gobierno, ue hasta la fecha no se ha manifestado.

Dos mil personas toman la calle Real para acompañar a los indignados a María Pita