Un ajuste de cuentas acaba con un joven colombiano asesinado de una puñalada

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 abel peña > a coruña
  La calle de San Diego fue ayer el escenario del asesinato de un joven de 25 años, de origen colombiano, que murió de un puñalada en el pecho, en lo que es la primera muerte violenta  que ha tenido lugar en la ciudad en el presente año. El crimen se cometió pasada la medianoche y por la mañana todavía eran claramente visibles las manchas de sangre que había dejado en la acera y la calzada, y que suscitaron la alarma y los comentarios de todo el vecindario de la zona, sobresaltado por la noticia de que en su barrio, normalmente tranquilo, se hubiera cometido un homicidio. La víctima se llamaba Yonier Alejandro Arenas, tenía 25 años, y era natural de Cartago Valle (Colombia). Desde hacía un tiempo, Arenas residía en la Travesía de Rianxo, junto con su primo y varios compañeros de piso más, muy cerca de donde fue apuñalado. Por el momento, el caso está bajo secreto de sumario mientras la Policia determina quién o quienes fueron los autores de este hecho, pero algunos detalles de la investigación han trascendido. Por ejemplo, que los investigadores de la Policía Judicial trabajan sobre la hipótesis de que la muerte se debió a un ajuste de cuentas, y no a una reyerta callejera.
Fuentes policiales señalaron que esto implica que el de ayer es un incidente aislado, y no un síntoma de un problema de seguridad ciudadana: “No se trata de que ahora haya peleas a cuchillo por las calles. Es solo un hecho puntual y A Gaiteira y la ciudad en general, son seguras”.  
El motivo que ha llevado a los agentes a considerar que el asesinato fue un ajuste de cuentas es el testimonio que recogieron de los compañeros de piso de la víctima. Éstos explicaron que Arenas se encontraba en su casa cuando recibió una llamada a través del portero automático y bajó a la calle, lo que prueba que conocía a su asesino. Una vez lo sacó de su casa, no tardó en actuar, porque  el punto donde falleció la víctima, que quedó marcado con sus manchas de sangre, apenas queda a cien metros del piso donde vivía. Llegara hasta allí caminando con su asesino, o este le persiguiera directamente, el caso es que fue allí donde recibió la única herida, que resultó fatal: una profunda puñalada en el pecho.

Auxilio > Todavía no se sabe si existen testigos presenciales del asesinato. Al parecer, los primeros en descubrir a Arenas fueron unos transeúntes que pasaban casualmente por la calle y lo vieron caminar tambaleándose hasta el centro de la calzada, donde finalmente se desplomó. Los testigos inmediatamente trataron de ayudarle, llevándolo hasta la acera frente al número 13 y empleando gasas que pidieron a una vecina para taponarle la herida, mientras alertaban a las autoridades.
Al lugar acudieron varias patrullas de la Policía  Nacional, que  al comprobar la gravedad de la herida del joven colombiano, solicitaron la asistencia de una ambulancia del 061. En ese momento, la víctima ya se encontraba en situación de parada respiratoria, pero los sanitarios le fueron reanimando mientras lo trasladaban al hospital. Una vez en Urgencias se continuó practicándole la reanimación avanzada, pero el personal sanitario no pudo hacer nada para salvarle la vida. Se certificó su defunción a la una de la tarde.
“Yo no me enteré de lo que había ocurrido hasta que empecé a oir las sirenas –explicaba el dueño de un bar cercano– entonces me asomé a fumar un pitillo y vi que la calle estaba toda acordonada y que estaba allí la Policía”. Mucho después de que los agentes concluyeran la primera fase de la investigación, en la que después de que interviniera la Policía Científica, se pudo retirar el precinto y abrir de nuevo la calle al público.
Una de las primeras tareas llevadas a cabo por los agentes en el lugar de los hechos fue la búsqueda de testigos. En un primer momento se localizó a uno que afirmó haber visto a dos hombres, ambos de alrededor de cuarenta años, y uno de ellos vestido con un chándal blanco, que parecían bastante agitados y que caminaban aprisa. Uno de ellos apremió a su compañero “¡Vamos, vamos!”. Fuentes policiales admitieron que se les busca para interrogarles.

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