La presencia de medusas y carabelas portuguesas obliga a cerrar las playas

Las playas coruñesas quedaron completamente vacías tras el cierre por parte de las autoridades | Patricia G. FRAGA
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“Invasión” de medusas en A Coruña y Oleiros. En ambos casos, las administraciones municipales acordaron cerrar los accesos a los arenales por precaución, para evitar riesgos entre los ciudadanos pues, al menos en la costa oleirense, se trata de carabela portuguesa, también conocida como fragata mala –tiene forma de vela– o falsa medusa, una especie venenosa de las Physaliidae que no suele verse en Galicia.

El Ayuntamiento de A Coruña anunció el cierre provisional de todos los arenales de la ciudad tras detectar medusas, que los operarios de la Concejalía de Medio Ambiente, a la que corresponde la atención de las playas de la ciudad, empezaron a retirar de manera inmediata “para preservar a seguridade da veciñanza, á que lle recomendamos non tocalas”, indicaron desde María Pita.

El viernes, el Gobierno de Oleiros se adelantó adoptando una medida preventiva similar en la playa de Bastiagueiro al encontrar carabelas portuguesas, una especie con apariencia de medusa cuya picadura puede causar un dolor muy intenso, por lo que se procedió a acordonar los accesos al arenal por parte de la Policía Local de Oleiros. En todos ellos se instalaron carteles y cinta para acordonar y evitar así la entrada de ciudadanos pues, a pesar de la caída de las temperaturas, no son  pocos los que aprovechan estos días de celebraciones para acercarse al mar para hacer ejercicio o simplemente para pasear. 

Picaduras
Las autoridades explicaron que las medidas que se tomaron ayer y el viernes responden a la necesidad de evitar picaduras entre los bañistas o las personas que practican cualquier modalidad de deporte acuático, cuya presencia es habitual en Bastiagueiro. 

La carabela portuguesa se suele encontrar en mar abierto, en todas las aguas cálidas del planeta, pero todo apunta a que los vientos y corrientes causados por los últimos temporales las arrastraron hasta los arenales de A Coruña.

En este sentido, aunque las medusas viven en todos los océanos y en casi todas las temperaturas, en las costas coruñesas son mucho menos frecuentes que en el Mediterráneo, donde en ocasiones se les puede ver formando grandes bancos rosados. 

Aunque el temor a la picadura es enorme porque es muy doloroso, su letalidad estaría asociada a reacciones alérgicas graves o patologías previas.

La presencia de medusas y carabelas portuguesas obliga a cerrar las playas