La pérdida de la capitalidad para A Coruña y las consecuencias que supuso

Vista panorámica de los Cantones coruñeses en 1965
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La pérdida de la capitalidad para A Coruña supuso un serio varapalo, después de 500 años sirviendo como capital del Reino de Galicia. Aunque a lo largo de la historia bien es cierto que estuvo ausente en algunos periodos, será a mediados del siglo XIX cuando se ponga en entredicho la capitalidad de la ciudad, cuando Santiago hacía lo indecible para poder ostentar su título. Esto solo será posible gracias a la votación que, tras la aprobación del Estatuto de Galicia en 1981, se lleva a cabo para ver cumplido un sueño capitalino.

En 1932, cuando se discute el Estatuto gallego, el alcalde coruñés, Manuel Iglesias Corral, pide que la capital de Galicia se quede en esta ciudad, en un momento en que el movimiento político regional pretendía su establecimiento en Santiago. Será una de las circunstancias por las cuales este Estatuto no saldrá adelante, las discrepancias. Se discute en la Cámara en junio de 1936 su aprobación parlamentaria, cuando los gallegos ya habían votado masivamente a su favor en las urnas, pero el fatídico golpe de Estado de aquel verano acabó con todas las aspiraciones y, por tanto, quedó en suspenso hasta que se retomó en la transición política.

Sede de la Xunta
En 1978 el Ayuntamiento acuerda, vistos los informes del letrado Eduardo García Enterría, catedrático de la Facultad de Derecho de Madrid, y Antonio Ulloa Allones, asesor jurídico de la corporación municipal, ratificar la decisión tomada por la Comisión Municipal Permanente de interponer los recursos legales contra la fijación de la sede provisional de la Xunta de Galicia en Santiago, a su juicio una ilegalidad evidente del artículo 4° del Reglamento de Régimen Interno de dicha Junta. 

Los votos favorables a este traslado serán 60 por 8 en contra, con lo que se decide el 23 de junio de 1982 que la sede del Gobierno autonómico de Galicia, su Parlamento y consellerías se instalen en la nueva capital de Galicia. 

Esta muda de Coruña a Santiago en un santiamén y entre los votos negativos a este movimiento encontramos a los diputados Iglesias Corral, González Mariñas, García Agudín, González Dopeso y Francisco Vázquez, que rechazaban que la ciudad perdiese su título. 

Todo este proceso dio inicio en una reunión en abril de 1979 en la Cámara de Comercio promovida por los Amigos de La Coruña, que presidía González Dopeso y la Junta de Defensa de la capitalidad de Galicia. Asisten políticos, intelectuales, empresarios, representantes de varios organismos y estamentos de la ciudad coruñesa aunque no podrá estar presente uno de sus máximos defensores, Francisco Vázquez, debido a un grave accidente de tráfico sufrido camino del aeropuerto de Lavacolla que casi le cuesta la vida.

A la siguiente reunión, en el Palacio de Deportes el 27 de abril, asisten más de 10.000 coruñeses, que con su presencia dan muestras de su defensa de la capitalidad, no asistiendo el regidor de la ciudad, Domingos Merino. Esta notable ausencia, premeditada o intencionada, no gustará a los coruñeses y tacharán al alcalde de santiagués.

El 21 de junio de dicho año la plaza de María Pita registra su primera manifestación en apoyo de la capital de Galicia que desde antiguo representaba La Coruña, una concentración a la que asisten más de 30.000 personas, a consecuencia de la fijación de las sedes autonómicas. A esta, en cambio, y después del primer fiasco, sí asiste Domingos Merino. Pese a todo, el daño a la ciudad estaba ahí y nadie creía en su presencia por convicción sino más bien para salir en la foto. Los coruñeses no contaban con él para nada.

Santiago, nueva capital
Con las primeras elecciones autonómicas, celebradas en el mes de octubre de 1981, y constituido el Parlamento gallego y el Gobierno de la Xunta, este propone el 22 de abril de 1982 un proyecto de Ley por el cual Santiago pasaría a ser la ciudad en donde se ubicaría la Xunta, su Parlamento y el resto de las consellerías. 

Esta polémica decisión motiva que el 8 de junio de dicho año  se registre en La Coruña una de las mayores manifestaciones que se recuerda en la historia de la ciudad, cuando toman parte en aquella marcha 150.000 vecinos, que con su presencia desbordan las calles herculinas en defensa de la capitalidad que ahora se usurpaba al amparo del derecho democrático, por diversas causas blandidas en aquel despojo injustificable.

Aunque el Estatuto no indicaba con exactitud la ubicación de todo el entramado burocrático, dejaba la puerta abierta a que Santiago de Compostela fuera la elegida, como así fue posteriormente. Por tanto, La Coruña, de la noche a la mañana, perdía su capitalidad.

Resultado inamovible
Todo esto, previo acuerdo de los diputados y senadores de Galicia de traspasar la capitalidad. Aunque no se siguió este procedimiento, tan solo se procedió a validar un decreto Ley que más tarde aprueba el Parlamento y esta decisión se lleva a efecto y resulta inamovible, pese a los recursos presentados contra aquella decisión. 

El 11 de junio del 2002 Santiago es oficialmente reconocida como capital de Galicia, al aprobar el Parlamento gallego por unanimidad el Estatuto de Capitalidad, tras un largo proceso que arrancaba en 1991.

Más tarde, en el año 2006 el alcalde coruñés Javier Losada abandona la lucha emprendida por su antecesor Francisco Vázquez, en la defensa de La Coruña como capital y acepta que el nuevo Estatuto  reconozca a Santiago como cabeza de la comunidad. Esto supuso para la ciudad perder un importante peso político y, en lo que respecta a la parte económica, más de 2.500 funcionarios.

La pérdida de la capitalidad para A Coruña y las consecuencias que supuso