Una comunidad de Novo Mesoiro cortará el agua caliente a 60 morosos

08 agosto 2017 A Coruña.- Técnicos de Emalcsa acudieron a 160 pisos de Novo Mesoiro para cortar el agua caliente por adeudar 30000 euros
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A los propietarios de la comunidad formada por los bloques 15, 17, 19 y 21 de Ribeira Sacra, en Novo Mesoiro, se les ha acabado la paciencia con los morosos inquilinos de la Xunta. El mes pasado recibieron un nuevo comunicado de la Empresa Municipal de Aguas (Emalcsa) recordándoles que  tienen que pagar la factura atrasada del agua caliente, que todavía no han abonado, y que ya acumula 44.000 euros. Así que la junta directiva ya se está preparando para cortar el este servicio a los más de sesenta morosos que se niegan a saldar sus cuentas pendientes.
La razón por la que el agua caliente es comunitaria en estos inmuebles de Ribeira Sacra es el diseño sostenible del edificio: cuenta con placas solares para calentar el agua, por lo menos a medias, para que el calentador de cada piso tenga que gastar menos combustible para alcanzar la temperatura ideal. O sea que el agua fría la paga cada piso, pero el agua caliente la paga toda la comunidad. O debería hacerlo: en realidad, de 170 viviendas hay cerca de 60 morosos. La gran mayoría, inquilinos del Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS).
Presión de la Xunta 
Es una situación que se prolonga desde hace años, pero en agosto del año pasado, Emalcsa llegó a cortar el servicio. Se reanudó en 24 horas, supuestamente por la presión municipal, y se acordó un plan de pagos, que la comunidad no puede asumir porque los morosos siguen siéndolo. Estos empezaron a recibir cartas amenazantes de la Xunta, recordándoles su obligación de abonar los recibos. En su escrito, el IGVS recordaba que no abonar el recibo del Agua Caliente Sanitaria (ACS) es una infracción leve, citando el artículo 104 de la ley 8/2012. Ese mismo texto, recuerda la carta, es “regulador das causas de desafiuzamento”. La presión de la Xunta no fue inútil, porque consiguió reducir el número de morosos de más de setenta a sesenta, pero el problema subsiste.  
Cada trimestre la comunidad recibe la misma carta de Emalcsa recordándoles la obligación del pago que no puedan asumir, como una espada de Damocles, así que ya está decidido: piensan reunirse este mismo mes con los representantes de la Xunta, a los que pedirán una lista de inquilinos a los que enviaron la carta de advertencia. Con esa lista en la mano, piensan ir descansillo por descansillo con un fontanero para retirar los contadores de los morosos, que se quedarán así sin agua caliente, aunque todavía tendrán el servicio de la fría. 
También esperan de la Xunta que, como propietaria de los pisos, asuma la deuda de los inquilinos, medida que desde el Gobierno autonómico parecen reacios a cumplir: consideran que la deuda la han contraído los inquilinos con la comunidad y que el IGVS no tiene ninguna responsabilidad. 
Asesoría legal 
De todos modos, el corte de agua masivo en Ribeira Sacra parece inevitable. Después de años sin ponerse al corriente de sus facturas, es poco probable que los inquilinos del IGVS puedan hacerlo pronto, y desde la comunidad aseguran que tienen todo el derecho legal para hacerlo, después de consultar con un abogado. 
Hay que tener en cuenta que muchos se hallan en paro, en riesgo de exclusión social, son antiguos chabolistas o se encuentran en cualquier otra situación precaria. Todos accedieron a los pisos a través del Rexistro de Demandantes de Vivenda Protexida. También es de destacar que no solo los inquilinos del IGVS estaban en la listas de morosos, porque en ella se incluyen algunos propietarios. Pero la comunidad no puede seguir así. “Si pagan lo que deben, y al fontanero, podrán volver a tener agua caliente”, señala el presidente de la comunidad, Javier Mañana. lA los propietarios de la comunidad formada por los bloques 15, 17, 19 y 21 de Ribeira Sacra, en Novo Mesoiro, se les ha acabado la paciencia con los morosos inquilinos de la Xunta. El mes pasado recibieron un nuevo comunicado de la Empresa Municipal de Aguas (Emalcsa) recordándoles que  tienen que pagar la factura atrasada del agua caliente, que todavía no han abonado, y que ya acumula 44.000 euros. Así que la junta directiva ya se está preparando para cortar el este servicio a los más de sesenta morosos que se niegan a saldar sus cuentas pendientes.
La razón por la que el agua caliente es comunitaria en estos inmuebles de Ribeira Sacra es el diseño sostenible del edificio: cuenta con placas solares para calentar el agua, por lo menos a medias, para que el calentador de cada piso tenga que gastar menos combustible para alcanzar la temperatura ideal. O sea que el agua fría la paga cada piso, pero el agua caliente la paga toda la comunidad. O debería hacerlo: en realidad, de 170 viviendas hay cerca de 60 morosos. La gran mayoría, inquilinos del Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS).
Presión de la Xunta 
Es una situación que se prolonga desde hace años, pero en agosto del año pasado, Emalcsa llegó a cortar el servicio. Se reanudó en 24 horas, supuestamente por la presión municipal, y se acordó un plan de pagos, que la comunidad no puede asumir porque los morosos siguen siéndolo. Estos empezaron a recibir cartas amenazantes de la Xunta, recordándoles su obligación de abonar los recibos. En su escrito, el IGVS recordaba que no abonar el recibo del Agua Caliente Sanitaria (ACS) es una infracción leve, citando el artículo 104 de la ley 8/2012. Ese mismo texto, recuerda la carta, es “regulador das causas de desafiuzamento”. La presión de la Xunta no fue inútil, porque consiguió reducir el número de morosos de más de setenta a sesenta, pero el problema subsiste.  
Cada trimestre la comunidad recibe la misma carta de Emalcsa recordándoles la obligación del pago que no puedan asumir, como una espada de Damocles, así que ya está decidido: piensan reunirse este mismo mes con los representantes de la Xunta, a los que pedirán una lista de inquilinos a los que enviaron la carta de advertencia. Con esa lista en la mano, piensan ir descansillo por descansillo con un fontanero para retirar los contadores de los morosos, que se quedarán así sin agua caliente, aunque todavía tendrán el servicio de la fría. 
También esperan de la Xunta que, como propietaria de los pisos, asuma la deuda de los inquilinos, medida que desde el Gobierno autonómico parecen reacios a cumplir: consideran que la deuda la han contraído los inquilinos con la comunidad y que el IGVS no tiene ninguna responsabilidad. 
Asesoría legal 
De todos modos, el corte de agua masivo en Ribeira Sacra parece inevitable. Después de años sin ponerse al corriente de sus facturas, es poco probable que los inquilinos del IGVS puedan hacerlo pronto, y desde la comunidad aseguran que tienen todo el derecho legal para hacerlo, después de consultar con un abogado. 
Hay que tener en cuenta que muchos se hallan en paro, en riesgo de exclusión social, son antiguos chabolistas o se encuentran en cualquier otra situación precaria. Todos accedieron a los pisos a través del Rexistro de Demandantes de Vivenda Protexida. También es de destacar que no solo los inquilinos del IGVS estaban en la listas de morosos, porque en ella se incluyen algunos propietarios. Pero la comunidad no puede seguir así. “Si pagan lo que deben, y al fontanero, podrán volver a tener agua caliente”, señala el presidente de la comunidad, Javier Mañana. l

Una comunidad de Novo Mesoiro cortará el agua caliente a 60 morosos