La Cocina Económica recibe cada vez más peticiones de ayuda de venezolanos

La Cocina Económica comenzó a detectar el fenómeno a finales del año pasado | patricia g. fraga
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Aunque parezca algo muy lejano, los ecos de lo que está ocurriendo en Venezuela llegan hasta A Coruña. Ya desde hace años, son cada vez más los originarios de ese país los que se trasladan a Galicia, donde muchos mantienen lazos familiares pero, no todos lo hacen en las mejores condiciones. De hecho, algunos necesitan recurrir a la red social de la ciudad. Desde la Cocina Económica perciben un incremento en el número de inmigrantes de esta nacionalidad que requieren su ayuda, un fenómeno que comenzó a finales del año pasado y que continúa a día de hoy.
Según explica el trabajador social Pablo Sánchez, muchos llegan sin la autorización de residencia: “Normalmente, vienen con un visado de turista de tres meses. Pasado ese tiempo, no vuelven a su país y entran en la famosa situación irregular administrativa”. Existen otros casos en los que son “emigrantes retornados” o han conseguido los visados gracias al acogimiento familiar. Pero los casos que atienen en la Cocina Económica son mayoritariamente de personas en situación irregular.
Los solicitantes a los que atienden tienen de media entre 45 y 55 años y gozaban en Venezuela de una situación económica ­desahogada. Muchos son profesionales cualificados, con titulaciones universitarias. “La clase media del país”, según la impresión de Sánchez.
En situaciones violentas
Ya hace años que la república sudamericana está atravesando una situación compleja, de dificultades económicas y de escasez en relación con el acceso a productos de primera necesidad, lo que se ha visto reflejado en un aumento de la inmigración en los últimos dos años, aunque tiende a estancarse.
En A Coruña, el año pasado, había empadronados 3.173 inmigrantes de origen venezolano, lo que hace de ellos el primer colectivo inmigrante en A Coruña, con el 12% del total de la población exterior. Como señala Sánchez, muchos han acudido a Galicia “por afinidad”, puesto que tienen parientes aquí o ellos mismos emigraron a Venezuela cuando eran muy jóvenes.
Cuando lo abandonan para llegar hasta aquí, no cuentan con muchos recursos. “El poco ahorro que suele traer el cambio del bolívar con el euro está muy desfasado y el poco ahorro lo consumen en un par de meses o tres meses por no decir en semanas. Al poco tiempo se ven en una situación realmente complicada”, explica Sánchez. Por eso solicitan acceder al reparto de comida.
Aunque A Coruña cuenta con una buena red social que permite a las personas en riesgo de exclusión social ver atendidas sus necesidades básicas, encontrar empleo es más difícil. “Tienen cualificación y carreras universitarias pero solo les queda economía sumergida. Las mujeres son cuidadoras, los hombres chapuzas, construcción, puerto y similar”, explica el trabajador social. Se trata de gente que antes gozaba de un buen nivel de vida se ve obligada a acudir a la Cocina Económica: “Cuando atiendes a la gente por primera vez es un choque durísimo que les cuesta mucho asimilar”

La Cocina Económica recibe cada vez más peticiones de ayuda de venezolanos