La ardua tarea de hacer turismo en A Coruña sin saber dónde se está

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Algunos de los privilegiados que arribaron ayer a A Coruña a bordo del crucero “Queen Victoria”, propiedad de la naviera Cunard, se dieron la vuelta nada más bajar del buque. Al menos fue lo que hicieron los que decidieron entrar en la ciudad por Puerta Real, y no porque no estuviesen dispuestos a gastar su dinero en el comercio y la hostelería.
Fueron muchas las parejas o grupos que nada más atravesar los arcos que dan paso al casco histórico decidieron cambiar de ruta y dejar sin investigar esa zona de especial belleza. El espíritu aventurero, que deberían envidiar a Indiana Jones, se quedó por el camino al igual que los carteles que ha demandado el comercio por activa y por pasiva.
El presidente de la Federación Unión de Comercio Coruñesa (FUCC) y, a su vez, máximo responsable de la Asociación empresarial de la Ciudad Vieja, Adolfo López, lamentaba la situación desde su tienda. Esta fue, como mucho, la primera y la última parada de casi todos los ingleses antes de regresar a María Pita porque “falta señalizar dónde están”.
“Es la entrada principal y la gente se da la vuelta: ven coches aparcados y poca actividad y como carecen de mapas no se dan cuenta de que es el casco antiguo”, criticó López, que a lo largo de estos años ha surtido de planos a mucho pasajero despistado.
El resto de la ciudad también adolece de indicadores que conduzcan al visitante hacia las piedras que cuentan los orígenes. En todo caso, ayer fue un día flojo en las cajas registradores pese a que, a priori, el lujo que va aparejado a la compañía Cunard hiciese presagiar otros resultados. Ni siquiera el hecho de que A Coruña fuese la última escala antes de llegar al puerto base de Southampton animó el gasto de 2.000 personas como debería.
A media mañana había ambiente en el centro, sí. Pero la mayoría de los que lo creaban eran compradores domésticos ultimando encargos navideños o, incluso, los manifestantes de Correos. Y algunos viajeros se quedaron sin sus recuerdos por no querer cargar con ellos.

La ardua tarea de hacer turismo en A Coruña sin saber dónde se está

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