La línea de bus que lleva desde 2008 a 2016

23 mayo 2015 A Coruña.- Solo el 38% de la plantilla de Tranvías siguió la huelga de transporte público Los autobuses coruñeses registraron llenos en la hora punta, sobre todo en paradas clave, como la de la plaza de Pon
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Si es verdad el aforismo de que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones, también puede ser igualmente válido en el caso de las líneas de bus. Porque el Ayuntamiento ha comenzado a preparar un plan que cambiará completamente el mapa del transporte público en la ciudad. Su objetivo es conseguir hacerlo más rápido y competitivo, aumentando las frecuencias de buses, cuyas líneas convergerían en la plaza de Pontevedra, un mapa radial único que sustituiría a las distintas líneas que existen ahora. Expertos en transporte público consultados aseguran que el plan municipal es factible y que puede funcionar, si supera el gran escollo que se presentará. El problema no son las líneas, el carril bus o el exceso de  tráfico. El mayor obstáculo son los propios viajeros.
Cuando anunció el cambio de mapa, el actual concejal de Movilidad Sostenible, Daniel Díaz Grandío, recordó que el actual lleva existiendo prácticamente sin cambios desde los años 80. Lo que no dijo es que el entonces alcalde, el socialista Francisco Vázquez, se vio envuelto en una fuerte polémica vecinal cuando realizó dicho cambio.
El alcalde decidió reorganizar el mapa se habían originado a raíz de la fusión de las dos compañías rivales que operaban entonces en la ciudad: la de Tranvías y la de Autobuses Urbanos de A Coruña y que se hacían entre sí la competencia, recorriendo los mismos barrios con rutas casi idénticas.
Prácticamente todos los barrios se revelaron contra los cambios impulsados por el regidor socialista, que hasta entonces había sido muy popular. “Ganó las siguientes elecciones, pero tuvo un pequeño bajón”, comentan algunas fuentes. Algunos atribuyeron este descenso al desgaste del Gobierno de Felipe González, que por primera vez en el 89 gobernó sin mayoría absoluta, pero Vázquez pareció convencido de que la agria polémica que había mantenido con los vecinos tenía algo que ver. “Paco dijo que no se volvían a tocar, y ahí se quedó todo”, dicen los que aún recuerdan aquello. 

segundo intento
No fue hasta noviembre de 2008 cuando los socialistas decidieron hacer un nuevo intento, esta vez a cargo del edil José Nogueira, durante la etapa del bipartito del PSOE y el BNG, capitaneado por Javier Losada. El entonces edil de Transportes, que acababa de supervisar la instalación del carril bus y soportar la polémica de las aletas de tiburón, esos obstáculos en la mediana que impedían invadir el carril a otros vehículos, presentó cambios en las líneas 1, 12, 14, 15, 23 y 23A, y anunció la desaparición de la 12A y la 21.
La reacción no se hizo esperar y los presidentes de las asociaciones de vecinos reaccionaron con una avalancha de quejas que se vieron reflejadas en todos los medios de comunicación. No es que los portavoces vecinales creyeran que no eran necesarios cambios, pero cada uno tenía sus propias  exigencias.
Aquel alud de protestas molestó visiblemente a Nogueira porque había presentado anteriormente su proyecto a la Federación de Vecinos y estos parecían haberla recibido con agrado. “Lo que ocurrió es que cuando los vecinos se enteraron de lo que se iba a hacer, empezaron a a quejarse a las asociaciones de su barrio, y estas llamaron la federación”, recuerdan fuentes cercanas a los hechos. Y la federación retiró su apoyo al proyecto. 
“Por ejemplo, había dos líneas que se dirigían al Chuac desde el otro extremo de la ciudad. Una circulaba por la ronda de Nelle y otra por la de Outeiro. En algunos puntos, sus paradas no distaban más de 180 metros, una distancia fácilmente recorrible a pie. Pero los vecinos de Os Mariñeiros protestaron airadamente, alegando que había mucha gente mayor en su zona, y muchos con problemas de movilidad y los vecinos de Feáns le presentaron un ultimátum a Nogueira para que restaurara la antigua línea 23 o se echarían a la calle. El 19 de diciembre, el edil socialista se echó atrás en el caso de la eliminación de la línea 12A tras solo 15 días después de tomar esa medida. 
En vano Nogueira señaló una y otra vez que las cifras le apoyaban (las líneas habían incrementando un 20% sus pasajeros). Los vecinos (de O Birloque, de Novo Mesoiro, Castrillón) estaban furiosos, y la edil nacionalistas de Participación Ciudadana, Margarida Vázquez, pidió al socialista “reflexión”, evidenciando la ruptura entre los socialistas y sus socios del Bloque.
La situación no mejoró cuando Losada reestructuró su Gobierno y pasó la patata caliente a Eudoxia Neira, nueva concejala de Transportes. Durante las siguientes semanas, Neira se acudió a asambleas vecinales como quien se sube a un ring, escuchando las quejas y prometiéndoles que les presentaría una nueva propuesta. Pero las objeciones continuaron: los vecinos querían sus viejas líneas, solo que con más frecuencias y menos transbordos. 2009 fue un año muy largo para Neira. Y 2016 puede serlo para Grandío.

La línea de bus que lleva desde 2008 a 2016