El comercio de Os Mallos, con temor ante el número de positivos en la zona

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El presidente de la Xunta en funciones, Alberto Núñez Feijóo, puso nombre el pasado miércoles a los barrios más afectados por la pandemia del Covid-19 en la ciudad. Agra do Orzán, Ventorrillo, Sagrada Familia y Os Mallos. En este último ya se comienzan a notar los síntomas del miedo que esto ha provocado en la gente. “Está afectando y va a seguir haciéndolo en un futuro cercano”, dice el presidente de Distrito Mallos, José Salgado, quien considera negativa la información aportada por la Xunta. “No se puede decir eso porque haces que la gente tenga miedo, además de que hay que tener en cuenta la cantidad de población que tiene cada distrito. La verdad es que esto no ayuda nada”, reconoce.

Ha pasado una semana desde que Os Mallos, como el resto de barrios señalados, fue puesto en el punto de mira de los coruñeses. “La gente va a tener reparo a la hora de venir a la zona y ya se está notando mucho”, sostiene. En el aparcamiento de Os Mallos, del cual Salgado es gestor desde hace 22 años, el bajón durante los últimos siete días “ha sido grande”. “Si antes de la pandemia teníamos 500 coches diarios, ahora nos estábamos recuperando y teníamos más o menos la mitad, pero desde el pasado miércoles ha pegado un gran bajón y las cifras son muy bajas”, comenta.

El comercio de proximidad es el alma de este distrito coruñés, y, si ya sufre por las restricciones marcadas por el Gobierno autonómico como la reducción de aforo al 50%, ahora tiene que lidiar con esta intranquilidad añadida en la sociedad. “No hay miedo a estar en las terrazas, pero es decir esto y parece que se espanta”, asegura. Eso sí, los comerciantes ya notan las primeras señales en las ventas, y es que, tal y como dice el presidente de Distrito Mallos, “hay mucho miedo a acceder a sitios cerrados y apuntar al barrio como uno de los más castigados no tiene bondad”, relata.

Campaña de incentivos

Esta situación negativa para el distrito coincide con el desarrollo de la campaña de incentivos al consumo llevada a cabo por el Gobierno local. “Era un momento estupendo para animar a la gente y realmente veíamos que había ganas e ilusión porque se apuntaron muchas personas a la campaña”, indica. Sin embargo, la ilusión duró poco más de una semana en Os Mallos, y es que “el boom ya no está presente y todo es por culpa de este anuncio”, añade.

Para controlar los posibles contagios y evitar el peligro que puede suponer que las personas no respeten las normas marcadas, Salgado pide mayor presencia policial en el barrio. “La gente en las terrazas no se pone siempre la mascarilla y si no hay policía no se ven obligados a ello”, considera. “Las personas, cuando ven un uniforme, se cohíben y hacen las cosas de la mejor manera posible para evitar problemas, por lo que ir de paisano no ayuda mucho”, concluye. l

El comercio de Os Mallos, con temor ante el número de positivos en la zona