La armonía de tres piezas de danza muy distintas dan forman al montaje “3DTres”

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nagore menayo > a coruña
  El mejor ejemplo de que tres cosas completamente distintas pueden dar lugar a un todo perfectamente armonioso toma forma gracias a la última producción del Centro Coreográfico Galego. “3DTres”, que se estrenará mañana sobre las tablas del teatro Colón, es la unión de tres trabajos, muy diferentes, tanto en música, como en lo que respecta a la puesta en escena.
Cada una está firmada por un coreógrafo distinto. La pieza es, en definitiva, el resultado de la unión de los talentos de Tony Fabré, Ángel Rodríguez y Amaury Lebrun, que ayer presentaron el trabajo, junto al conselleiro de Cultura e Turismo, Roberto Varela.
El responsable de la Xunta señaló que se trata de un espectáculo “de primera magnitud que adecúa el trabajo gallego con las tendencias en auge del panorama europeo”. Anunció, además, que el trabajo realizado en el seno del Centro Coreográfico Galego por los tres creadores iniciará a partir de ahora un “efecto multiplicador” a través de la puesta en marcha de unas jornadas pedagógicas alrededor de “3DTres”, en las que se podrán inscribir todos los bailarines que trabajan en Galicia.

Las piezas > “Honey Moon” es la aportación de Tony Fabré, quien la describe como “un poema en movimiento” sobre la música de Jean Poinsignon y del Ensemble de Steve Reich. En ella se construye con humor una representación de la evolución del mundo y de los ciclos de la renovación de la naturaleza.
La firma de Ángel Rodríguez se estampa sobre “Dulce memoria”, quien utiliza música del Renacimiento español, entre ella, piezas del gallego Martín Códax, para realizar un viaje a lo largo de toda su experiencia como bailarín y coreógrafo. “Es un guiño a la gente que he conocido en mi trayectoria -reseñaba ayer el artista- un homenaje a todos los que me han ayudado”.
Por último, el espectáculo lo cerrará la pieza del francés Amaury Lebrun, “Magnificat”, que utiliza como punto de partida la pieza homónima de Bach para crear sobre ella la puesta en escena. “La creación se ha hecho junto con los bailarines, se ha hecho por ellos y para ellos”, apuntaba el coreógrafo. La peculiaridad de la escenificación es la utilización de tutús en todos los bailarines, incluidos los hombres, “por dos motivos” aseguraba su creador. “Por un lado, porque es un recuerdo a la época barroca y, por otra, porque un grupo de bailarines unidos y vestidos iguales da más fuerza, es como un ejército”, subraya Lebrun.
“3DTres” supone, además, el estreno de Mercedes Suárez como directora del Centro Coreográfico Galego, que se pone al frente de la dirección de la producción, cuyo equipo artístico lo componen diez bailarines, cinco hombres y cinco mujeres. Entre ellos están los jóvenes coruñeses Pablo Aradillas y Miguel Ángel Ponte, además de los bailarines Carlos Ugarriza, Ariel Gastón Caramés y Juan Miguel Hernández. El bando femenino lo componen Irene Rubio, Ástrid Molinero, Lucía Antonella Sampieri, Fátima Fernández y Elena Chamorro.
Tras su estreno, está previsto que la pieza gire por algunos teatros del territorio nacional, aunque aún “no hay nada cerrado”, aseguró la directora. En este sentido, se apuntó al “cambio” que está experimentando el Centro Coreográfico, que apuesta por que pueda haber hasta 3 o 4 producciones en marcha, y que éstas tengan continuidad en el tiempo, algo que esperan alcanzar antes de que acabe el año.

La armonía de tres piezas de danza muy distintas dan forman al montaje “3DTres”