BETANZOS-El Globo de San Roque cae en Aranga tras recorrer más de 14 kilómetros

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Lugar de Os Carneiros. Parroquia de San Lorenzo de Vilarraso. Municipio de Aranga. Un área boscosa y de difícil acceso a menos de quince kilómetros de la capital brigantina fue el escenario escogido por el Globo de San Roque para “morir”, alejado del bullicio de las 50.000 personas que lo despidieron entre aplausos de la plaza de García Irmáns.
“Está bastante enteiro, con algún desperfecto, pero non destrozado”, explica el joven Manuel Sánchez Carro. Él fue quien lo encontró, “dando un paseo coa miña nai”, comenta, y dio aviso del hallazgo a Betanzos.
La noticia de la localización corrió como la pólvora entre los brigantinos, que no descansan hasta que saben dónde cayó el globo y que, transcurridos cuatro días, daban por perdido su aeróstato situándolo en algún lugar de la Ría de Betanzos. “Usted seguramente recuerda –recoge el libro “El Globo de Betanzos”– que en cierta ocasión el aerostato llegó hasta Tui, y esto debe ser lo más lejos de que se tiene noticia en donde cayera” el  ingenio de Pita Pandelo. La memoria más reciente apunta 1978 cuando un labrador de Santa Eulalia de Probaos, en Cesuras, localizó el Globo de San Roque intacto y lo devolvió a la comisión de fiestas, que decidió enviarlo al Centro Betanzos de Buenos Aires. 
Una vez en Argentina, el dictador Jorge Rafael Videla prohibió su entrada al país, a disgusto con uno de los chistes de los cuarterones que hacía referencia a su Proceso de Reorganización Nacional. Entonces sí que voló lejos en Globo de San Roque. 10.000 kilómetros sobre el Atlántico. Distancias, leyendas o anécdotas al margen, lo que demuestra el interés de los betancieros por el destino de su gigante de papel es que sigue vivo el espíritu de Claudino Pita.

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