Los vecinos de Os Mallos denuncian un punto negro en la nueva zona 30

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En Os Mallos, uno de los barrios que forman la nueva zona 30 del Ayuntamiento, existe un punto negro que denuncian los vecinos: se trata del cruce de la avenida del mismo nombre con la calle de Ramón Cabanillas, donde las colisiones se dan con una frecuencia de tres o cuatro veces a la semana. El suceso es tan frecuente que, cuando se escucha el sonido de la colisión, la gente de los locales cercanos sabe exactamente donde mirar.
“Yo lo veo desde aquí y siempre es lo mismo”, asegura la dependienta de una tienda que da justo a la citada esquina. Según ella, el motivo de que las colisiones sean tan frecuentes es que los coches que suben por la calle de Ramón Cabanillas no ceden el paso a los que recorren la avenida de Os Mallos. “Hay una señal de ceda, pero nadie le hace caso”, añade. Dos manzanas más allá, un zapatero confirma la frecuencia con la que se dan estos sucesos: “Yo ya ni me asomo cuando lo oigo”.
El trazado recto de la avenida invita a llegar al máximo de la velocidad permitida, que es de 50 kilómetros por hora, así que las colisiones son bastante espectaculares, aunque rara vez llegan a producirse heridos de consideración, dejando solo que lamentar daños materiales. Sin embargo, los vecinos opinan que es solo cuestión de tiempo que se produzca un siniestro de más importancia, sobre todo teniendo en cuenta que justo en la intersección hay un paso de cebra muy transitado, por eso consideran que la Concejalía de Tráfico debería instalar un semáforo.

como atajos
Todavía queda por determinar si la nueva zona 30, que entró en servicio hace unas semanas, consigue calmar el tráfico, como es el propósito declarado de la aún concejala de Tráfico, Begoña Freire. Cuando se presentó el plan, a finales de marzo, en el Ayuntamiento estaban bastante seguros de que a los conductores les iba a costar acostumbrarse a circular a 30 kilómetros por hora por unas calles que hasta ahora servían a los más conocedores de la ciudad como atajos para evitar el tráfico de las grandes arterias que recorren la ciudad, y también los semáforos que regulan sus intersecciones.
De hecho, en un principio el gobierno local barajaba apostar agentes de la Policía Local provistos de radares para impedir los excesos de velocidad, aunque todavía no se ha anunciado que se haya puesto en práctica esa medida, que afectaría no solo a Os Mallos, sino también al resto de los barrios en los que se integrara la primera “ronda peatonal de la ciudad”: parte de O Ventorrillo, Agra do Orzán y Sagrada Familia, donde tampoco se puede circular ya a más de 30 kilómetros.
En todos estos barrios, el objetivo del Ayuntamiento es que el medio de transporte principal sea el desplazamiento a pie o en bicicleta (existe un nuevo carril bici) y que los conductores que se adentren en sus calles lo hagan tan solo para aparcar, desviando todo el tráfico a las grandes vías como las rondas de Nelle y Outeiro. Y por supuesto, la avenida de Os Mallos.

Los vecinos de Os Mallos denuncian un punto negro en la nueva zona 30