Los furtivos de O Campanario acumulan ya más de un millón y medio en multas impagadas

Para muchas de las familias del poblado de O Campanario, el furtivismo es su medio de vida. Siempre que el tiempo lo permite, bajan “a la marea”. Es decir, a las rocas que se encuentran bajo el Paseo Marítimo, en la zona de O Portiño, de donde cogen el percebe que luego venden a los restaurantes de la ciudad que no hacen preguntas. Llevan décadas así, sin que las autoridades hayan conseguido evitarlo. Cuando les sancionan, ellos se limitan a ignorar las multas. Calculan que superan el millón y medio de sanciones impagadas repartidas entre treinta furtivos.
El que hace el cálculo es el presidente de la asociación de vecinos de O Campanario, Carlos Gómez, que lleva 20 años saltando de piedra en piedra. Él estima que adeuda unos 200.000 euros en multas a la administración. “Y me parece poco”, afirma. La ley de Pesca es dura: la primera vez que alguien es sorprendido sin permiso se le sanciona con 151 euros (falta grave) pero si reincide, a la tercera falta ya es muy grave y la multa ya asciende a 30.000 euros, a pagar en cuotas. En teoría, por cada dos que no se abonen, se tendría que pagar con un día de privación de libertad. 
Pero, por el momento, nadie en O Campanario ha pisado la cárcel por ese motivo. “Claro que me da miedo entrar en prisión –reconoce Gómez– pero más miedo me da que mi familia pase hambre”. Asegura que, como él, nadie está dispuesto a renunciar al marisqueo, puesto que no tienen ningún otro medio de vida: “O nos meten presos a todos o no consiguirán detener el furtivismo en O Portiño”. 
Xunta y percebeiros 
Su modo de vida les enfrenta permanentemente a los percebeiros con licencia y al Gobierno autonómico. “La Xunta es el peor de nuestros males –afirma el presidente de los vecinos de O Campanario–. Por vivir en situación irregular nos quiere retirar unas ayudas sociales que tenemos, que son una mierda”. Afortunadamente, reconoce, el Ayuntamiento les está ayudando a regularizar su situación. 
Además, la Conselleira do Mar, Rosa Quintana, ya se mostró contraria a regularizar la situación de estos furtivos, que es lo que ellos desearían. Por otro lado, son habituales los enfrentamientos con los percebeiros con licencia, sobre todo  cuando los furtivos salen de O Portiño para mariscar en las rocas de la Torre de Hércules. La cofradía ha denunciado esta situación en numerosas ocasiones, así como la inacción de las autoridades y se han dado episodios de mucha tensión. “Nosotros nos arriesgamos más que ellos, porque ellos se quedan en las rocas en tierra y nosotros nos metemos en el mar”, asegura Gómez, que afirma que no buscan ningún tipo de enfrentamiento. 
Igual que la Xunta, la cofradía está en contra de otorgar licencias a los furtivos de O Campanario, porque consideran que seria premiar una conducta delictiva, y denuncia que los mariscadores ilegales esquilman los recursos. Gómez reconoce que perjudican a todas las cofradías, no solo a la A Coruña, porque las rocas de O Portiño no crían suficiente percebe: “Podríamos hacer vedas pero ¿Para qué? ¿Para ver como se lo llevan los de la cofradía’?”
Para él, no hay más salida que la regularización, que se les otorgue en concesión el tramo de costa de O Portiño. “Ya se mirará cómo se paga”, añade. De lo contrario, seguirán abocados al furtivismo. “Y cada vez somos más”, advierte. l

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