A Coruña es ya la ciudad con el tráfico más “videovigilado” de toda Galicia

La sala de pantallas de la Policía Local, en la estación de autobuses, controla todas las cámaras de vigilancia y sancionadoras | patricia g. fraga
|

Recientemente, el Ayuntamiento anunció que proyecta instalar a corto plazo más cámaras para sancionar el estacionamiento irregular. Este hecho sirve para confirmar una tendencia en la que A Coruña ya es pionera en Galicia: la de las cámaras sancionadoras. Aunque son habituales en grandes ciudades de España, en esta comunidad autónoma son una rareza. En realidad, A Coruña es la única que tiene cámaras de Vía Prioritaria Vigilada (VPV) como se denominan las que sancionan por aparcar incorrectamente. En el resto de las grandes ciudades gallegas existen cámaras de control de acceso en los cascos históricos, semejantes a los sensores de La Marina, pero ningún municipio ha hecho una puesta tan decidida como el de A Coruña por las cámaras sancionadoras, de las que ya existen 62, según el cómputo del Ayuntamiento, repartidas en 25 puntos de control.

Pero a estas 62 que se encuentran en vías como Juan Flórez, Médico Rodríguez, la avenida de Oza, Fernando Macías, la ronda de Outeiro o Federico Tapia, hay que sumar las 57 cámaras de control de tráfico. Hay que señalar que Vigo cuenta con cerca de un centenar de aparatos de videovigilancia de tráfico, pero ninguno para sancionar, así que A Coruña va muy por delante de la ciudad olívica a ese respecto, convirtiéndose así en la urbe más “videovigilada” de Galicia, por lo menos en lo que respecta al tráfico.

Y además, hasta completar las más de 180 cámaras, existen lo que se denomina puntos de control de zona peatonal regulada en el centro de la ciudad, en calles como la de la Estrella: son en total 26 puntos, entre los que se distribuyen 54 cámaras, y a esto hay que añadir otros cuatro puntos de control de paso de semáforo en rojo (otras diez cámaras) y otros tres sensores en sendos puntos de lectura de matrículas. Ninguno de estos últimos sanciona a día de hoy. Todo este despliegue sancionador fue obra del Gobierno de Carlos Negreira. Formaban parte del plan para sustituir el polémico carril bus, con sus aletas de tiburón, por otro carril señalizado pero sin obstáculos, vigilando tan solo por cámaras (el VPV). Pero se fue más allá cuando se presentó el programa Smart City para optar a las ayudas del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder). La idea era instalar sensores en puntos y servicios estratégicos de A Coruña para hacerla una ciudad más eficiente. Negreira consiguió  11,5 millones de euros e instaló las restantes cámaras, pero nunca llegó a activarlas En realidad, el PP nunca llegó a ejecutar más del 35% del presupuesto, según señaló la Marea al llegar al poder.

Activaciones

Fue durante el Gobierno de Xulio Ferreiro cuando se activaron las cámaras de La Marina después de la apertura del túnel, lo que fue la primera prueba práctica de la capacidad sancionadora de estos dispositivos, batiendo un récord de multas en 2017.

Pero ha sido el Gobierno de Inés Rey el que ha hecho uso de todo este apabullante despliegue tecnológico para aplicar su política de tolerancia cero contra la doble fila. Los resultados han sido positivos, con más de sesenta multas al día.

A Coruña es ya la ciudad con el tráfico más “videovigilado” de toda Galicia