Leiva consuma su infidelidad a Pereza en una noche a solas con "Lady Madrid"

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José Miguel Conejo, alias Leiva, mitad del dúo Pereza, ha consumado esta noche en su ciudad las "vacaciones de infidelidad consentida" que se tomó con su primer disco en solitario, "Diciembre", congregando a una multitud de paisanos que han disfrutado de sus nuevas canciones y de clásicos como "Lady Madrid".

La sala La Riviera, "la Riviera maya" ha dicho él en una de sus alocuciones a los 2.500 congregados que agotaron las entradas hace tiempo, ha acogido el primer concierto en casa de este madrileño de la Alameda de Osuna, que estuvo precedido por la actuación de la banda toledana Mucho.

"Bienvenidos, hijos del rock and roll", ha dicho Leiva prácticamente al comienzo, anticipando la atmósfera que se respiraría durante la siguiente hora y media.

Para apuntalar esa energía roquera, le han acompañado siete músicos sobre el escenario, heredados de sus tiempos con Pereza, con la adición a la guitarra de su hermano pequeño Juancho, cantante de Sidecars.

Hasta cuatro de ellos han tañido cuerdas al principio del concierto, con el single "Nunca nadie", levantando ese potente "muro de guitarras" del que Leiva ha presumido en sus comentarios sobre el sonido de su debut en solitario.

Ataviado con su característico sombrero de ala ancha a lo Keith Richards y sus pantalones pitillo, que acentuaban la espigada figura que le valió el apodo de Leiva, en honor al jugador del Atlético de Madrid Leivinha, el cantante ha saltado al escenario pletórico, con las querencias épicas, al estilo de su admirado Bruce Springsteen, de "Todo lo que tú quieras".

El "pero" lo ha puesto, como suele ser costumbre en La Riviera, el sonido, con una excesiva amplificación en el micrófono de Leiva que emborronaba el resultado final.

El rápido ritmo, sin apenas transición entre tema y tema, ha sido la tónica de esta primera parte, en la que el artista se ha declarado "encantado de estar en casita".

"Diciembre", del que sólo se ha escapado una canción, ha sido el gran protagonista, así como algún que otro corte de Pereza, como "Superviviente", en el que han brillado el saxo y la trompeta.

Le han seguido "Las cuentas", una canción de reminiscencias más latinas que anglosajonas, como de cantina mexicana, cogorza y tequila, culminada con un arreglo especial sin apenas instrumentación para que sonaran bien las palmas del público.

Éste ha acogido especialmente bien los primeros acordes de "Miedo", al igual que "Como lo tienes tú", otro de los clásicos de Pereza, que se ha llevado algunos de los aplausos más grandes.

Ha llegado el turno entonces de su versión de "Rubia platino", una canción de "nuestro Bob Dylan", Joaquín Sabina, y de "Sudando la tristeza", en el que sus músicos han escenificado el fuerte arraigo personal que les une, abrazándose en torno a su capitán de barco, que ha cantado esta vez sin Quique González, como en el disco.

Tras confesar que el martes sufrió un aparatoso accidente de tráfico junto a un amigo, Leiva ha entonado "Vis a vis", la canción favorita de "Diciembre" de Rubén Pozo, su compañero de fatigas en Pereza, y ha congregado con ella una multitud de móviles en alto para inmortalizar uno de los momentos más emotivos y coreados de la noche.

Otro tema instrospectivo, "Telediario", ha dejado paso después, como contrapunto, a la vitalista "92", que ha concitado también numerosos aplausos por el derroche de energía, pese a que el sonido ha resultado bastante difuso.

Junto a Juancho y la complicidad del público, se ha lanzado entonces con "Ya no tengo problemas", una descarga creciente de funky, que ha servido de prólogo al bloque final.

"Amelie", el single "eMe" y la celebrada "Lady Madrid", recogida por los asistentes como un himno local, han puesto el broche al concierto, en el que Leiva, a la espera de su segundo concierto hoy en la capital, se ha revelado como un profeta en su tierra.

 

Javier Herrero

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