Las flores, un homenaje en el que “no se escatima”

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Los días clave del calendario son hoy y mañana. Todos los Santos y Difuntos, dos jornadas en las que los cementerios de la ciudad están a rebosar de gente que intenta recordar a sus familiares o a sus allegados. Los buses van y vuelven repletos, apenas hay sitios en los que estacionar, los agentes de la Policía Local vigilan cada paso... Para muchos ese caos empezó hace unos días. 
Las y los floristas son los que están echando más horas al trabajo esta semana. Desde el mismo jueves mucha gente acude en masa a estos establecimientos –principalmente a los más cercanos a los camposantos– para comprar unas flores con las que agasajar a esas personas que ya no están. Y es que los más avezados prefieren evitarse los problemas de los dos días de mayor afluencia. 
Pero los que no se libran son los profesionales de las flores, que primero tuvieron encargos para realizar la limpieza de muchos nichos y, desde el jueves, compaginan ese trabajo con la creación de ramos decorativos para encargos y clientes que aparecen de repente. 
El viernes se vivieron las primeras colas, pero ayer los tiempos de espera para conseguir un elemento decorativo se multiplicaron como se pudo ver en distintos establecimientos. Porque, según comentaron en la Floristería Finita del cementerio de Feáns, en estas fechas “la gente no escatima y la mayoría pide flores de 50 euros para arriba”. 
Ella notó más encargos, mientras que tanto su vecina de Floristería Chus Edreira como la Floristería Fina, próxima a San Amaro, aseguraron mover la misma cantidad de reservas que en 2014. 
Lo que sí ha variado son las peticiones de los clientes pues, “los claveles y las espadas” típicos ya no están de moda. “Lo que más nos piden son crisantemos”, decían en Monte Alto, mientras Edreira insistió en la misma flor y “en las rosas”. 
Otra de las especies que está teniendo más demanda son las margaritas en todos sus múltiples colores y variedades. “Gustan mucho, como también lo hacen los pompones o los boris becker”, resaltaron, a carreras, en Feáns. Ahora lo que se elige es “flor variada” y, si se puede, colorida porque hay que subir un poco el ánimo. 
Mientras, en algunas tiendas de Monte Alto no tenían tiempo de responder y hubo quien, en vista de la acumulación de gente a las puertas, optó por descolgar el teléfono.
Ello a pesar de que en este fin de semana las familias y algunos empleados temporales se unen al amplio elenco de floristas coruñeses que se dejan horas y horas para que ningún ser querido se quede sin ser recordado.

Las flores, un homenaje en el que “no se escatima”