Reportaje | Tres arquitectos coruñeses

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Estas son las historias de tres arquitectos coruñeses y sus trabajos más destacados: Manuel Andrés Reboredo López, Santiago Rey Pedreira y Eduardo Rodríguez-Losada Rebellón.
Manuel Andrés Reboredo López nación en A Coruña el 2 de enero de 1908. Estudió arquitectura y se estableció en su ciudad natal donde desempeñó su profesión. Fue también directivo de la Asociación de Artistas Coruñeses y realizó diversos proyectos en la región gallega. Entre sus obras destacadas figuran la iglesia parroquial de Guitiriz, el reformatorio de menores en la carretera de las Jubias de A Coruña o la Casa Cuna, más conocida como la Gota de Leche por los coruñeses, en el Campo de Marte. Además hizo diversos trabajos para los ayuntamientos de Ordes, Coirós, Mesía y Buján. 
Por su parte, Santiago Rey Pedreira nació en A Coruña el 6 de febrero de 1902 y falleció en la misma ciudad el 10 de julio de 1977. Estudió en el Instituto Eusebio da Guarda y luego pasó a Madrid a la Escuela Superior de Arquitectura, donde se graduó y obtuvo el título en julio de 1929. 
Regresó entonces a A Coruña, donde ejerció su profesión y logró ese mismo año el premio en el Concurso Nacional de Anteproyectos del Plan General de Ensanche y Urbanización de Ferrol, redactando el proyecto al año siguiente. 

Inicios
Su actividad la inició en el estudio del arquitecto municipal Pedro Ramiro Mariño, el cual al caer enfermo le propuso al Ayuntamiento su nombramiento para que le sustituyera mientras no pudiese reincorporarse a su puesto. 
Sin embargo, poco tiempo después Mariño felleció y tras anunciar el concurso de la plaza vacante, la ganó Santiago Rey el 10 de marzo de 1932. Allí ejercerá su función hasta el año 1954, cuando solicitó una excedencia voluntaria. 
Cabe destacar la labor ejecutada por Rey Pedreira para el municipio con el mercado de San Agustín, en colaboración con Antonio Tenreiro. Fue la primera obra en que se usaron las bóvedas parabólicas, que dan al conjunto un aspecto innovador. 
También proyectó el estadio municipal de Riazor en 1939.Contaba con la primera tribuna en voladizo que se realizó en España. Además, realizó la unión de los viales de la plaza de María Pita, el mercado de San Agustín y el Campo de la Leña, proyectando en 1934 la ordenación de la playa de Riazor con andenes y edificios porticados. 

Viviendas municipales
Bajo su dirección se hará el grupo de 500 viviendas municipales Nuestra Señora del Rosario en 1940 y el Pabellón de Deportes en 1963. También realizó numerosas obras de edificios para diversos promotores, entre las que destacan el hotel Finisterre y el complejo deportivo La Solana de 1944, el Colegio de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús de A Coruña entre 1946-1947, el grupo de 248 viviendas protegidas Santiago Apóstol en la ciudad compostelana en 1953. En esta etapa compartió estudio de arquitectura con Juan González Cebrián y en 1958 en unión  con él proyectó el primer rascacielos de 22 plantas en entre las calles de Linares Rivas y de Primo de Rivera. 
También es el autor de la sede del diario “El Ideal Gallego” en Francisco Mariño y Teresa Herrera en 1959. Llegó a ser un arquitecto que logró hacer un prolífico trabajo, siendo los proyectos por él firmados entre los colegios de A Coruña y Madrid de cerca de 2.400 expedientes de obra. Además, llegó a ser delegado del Instituto Nacional de la Vivienda entre 1948-1954.
Por último, Eduardo Rodríguez-Losada Rebellón fue un arquitecto y músico nacido en A Coruña el 2 de marzo de 1886 y fallecido en la misma ciudad el 2 de noviembre de 1973. Estudió arquitectura en la Escuela Superior de Madrid entre 1902 y 1910 para regresar a A Coruña y lograr el puesto de arquitecto provincial el 4 de marzo de 1914. 
Llegó a estar considerado como uno de los arquitectos gallegos con más proyectos entre 1915 y 1940, destacando entre sus trabajos la ampliación del hospital de San Lázaro de Santiago en 1921, el proyecto para la Casa de la Misericordia de A Coruña (1928-1932), la inclusa de Ferrol en 1930, la Casa Cuna Emilio Romay de A Coruña en 1931, el hospicio provincial de esta misma ciudad de 1935, la ampliación del sanatorio de Oza de 1944 y el Hogar Calvo Sotelo de 1947. 
También son notables los proyectos realizados en A Coruña, como la sede del Anglo-South American Bank del Cantón Pequeño en 1925, el Colegio Oficial de Notarios de 1927, el Colegio de las Siervas de San José (Josefinas) de 1928, el Instituto Provincial de Higiene en paseo de Ronda de 1928, el refugio del Patronato de la Caridad,en la calle de la Torre de 1931 y el Cine Monelos, entre otros numerosos trabajos, como obras de viviendas: la Casa Cortés en la plaza de Galicia de 1918, la Casa de Sanjurjo, entre las calles de Teresa Herrera y la plaza de Lugo de 1924, la Casa Escaríz de 1925, la Casa de González Salgueiro, situada entre las calles de Betanzos, de Juan Flórez y de Francisco Mariño de 1926 o el edificio para la Sociedad de Seguros Mutuos en Federico Tapia de 1934, todas ellas en A Coruña. 

Ámbito musical
Si notable fue su andadura como arquitecto, no lo es menos en el aspecto musical, un sector del que fue un apasionado. De este modo, está considerado como uno de los más importantes compositores de Galicia.
Estudió armonía, contrapunto, fuga y composición de la mano del maestro Conrado del Campo y llegó a ser director de la Orquesta Filarmónica de A Coruña. 
Entre su gran labor musical destaca la ópera “El monte de las ánimas” en dos actos y que se estrenó en el Teatro Rosalía de Castro el mes de abril de 1927, “O’Mariscal”, ópera  de prólogo de tres actos con libreto de Ramón Cabanillas y Villar Ponte, estrenada en el Teatro Tamberlik de Vigo en 1929 y “¡Ultreya!”, de tres actos, con libreto de Armando Cotarelo, estrenada el mes de marzo de 1935 en el Teatro Zarzuela de Madrid. La obra “El Gran Teatro del Mundo”, en tres actos, sobre la obra de Calderón de la Barca, ópera finalizada en 1968, no llegó a estrenarse y en lo que respecta a la música de orquesta compuso poemas sinfónicos como “El diablo mundo”, “El miserere”, “El gnomo”. En ballet, “La Santa Compaña”, la sinfónica “Los Caneiros” y varias sinfonías de concierto y composiciones de música de cámara. También compuso una “Misa en gallego” y diversas composiciones para corales gallegas y canciones de tipo regional. l

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