El acusado de violar a una empleada alega que ella le pidió que se divorciase

El septuagenario se enfrenta a una pena de 29 años de reclusión quintana
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 Lo único que niega el empresario cambrés llevado ayer a juicio a la Audiencia coruñesa acusado de violar en dos ocasiones a una empleada en la nave de Espíritu Santo en que trabajaban es que las relaciones sexuales que mantuvo a lo largo de 2009 con la administrativo, 45 años más joven que él, fueran forzadas. Al contrario, sostiene que eran de mutuo acuerdo y, para demostrarlo, afirmó que la denunciante llegó a preguntarle en varias ocasiones por qué no pedía el divorcio. “Manteníamos relaciones continuamente, unas dos o tres veces por semana. A veces no eran relaciones reales, lo intentábamos dos o tres veces, pero somos humanos...”, expuso.

El septuagenario descartó ayer haberse valido de su superioridad jerárquica para coaccionar a su empleada y afirmó que fue ella la que se le insinuó por primera vez, al poco tiempo de incorporarse: “La fotocopiadora estaba detrás de mí y cuando pasaba se pegaba mucho (...) Entró un martes a trabajar y el viernes fuimos a ver a un cliente a Guitiriz. El día antes de ir se me acercaba mucho. Comprendí que ella buscaba algo”.

 

Reproches > Bien distinta es la versión que ayer ofreció entre lágrimas la trabajadora, y que puede costarle al acusado los 29 años de cárcel que solicita la Fiscalía por dos delitos de agresión sexual y uno de acoso. La denunciante concuerda con que los tocamientos comenzaron muy pronto, después de que el empresario y su hijo se ofrecieran a hacerle un préstamo, pero asegura que nunca fueron con su consentimiento y mantiene que sus negativas le costaron gritos y reproches.

Comenzaron, según rememoró, con una palmada en el culo, que su jefe justificó como una “muestra de cariño”, pero siguieron de forma agresiva, cuando el septuagenario entró una tarde en su despacho y después de agarrarla por los brazos la obligó a quitarse la ropa e hizo lo mismo con sus pantalones. “Me dijo, ‘calla la boca, perra’, y sacó la navaja”, describió.

La defensa, que ejerce el abogado Víctor Espinosa, solicita la libre absolución por entender que la denuncia fue una especie de venganza motivada por los celos de la empleada, mientras que la acusación que ella ejerce a través del letrado Manuel Ferreiro se apoya en los comentarios que la denunciante hizo a varias personas sobre su situación antes de la denuncia para tratar de probar la realidad de las violaciones.

El acusado de violar a una empleada alega que ella le pidió que se divorciase