El claustro de la Universidad aprueba sus inversiones y gastos al menos hasta 2017

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La Universidad de A Coruña afronta este año y el que viene con menos inversión, contención de gastos e “incerteza” económica. Estas son las conclusiones del documento que establece las líneas generales de la programación presupuestaria en la institución educativa para los años 2016 y 2017, y que fue aprobado ayer por el claustro de la Universidad como guía para redactar las cuentas de este año.
De acuerdo con el vicerrector de Economía, Infraestructuras y Sustentabilidad, Domingo Calvo, el programa de gastos de este año tiene que ser de “contención”, y el capítulo de inversiones se reducirá en este ejercicio, lo que supondrá una “limitación a la ejecución de las obras en marcha”, debido a las dificultades para conseguir financiación. Las estrecheces presupuestarias llevaron a la institución educativa a dejar de pagar el gasto corriente a mediados del año pasado.
El rector, Julio Abalde, apostó en la reunión por aumentar los recursos económicos con los que cuenta la Universidad a través de dos vías: a través de la captación de recursos externos y de la “mellora no Plan de financiamento da Xunta”. La Universidad de A Coruña es la que menos recursos recibirá del Gobierno gallego de entre las tres gallegas a lo largo de este año: se lleva el el 25,83% de la inversión,  con  87.931.319,86 euros, mientras que la Universidad de Santiago recibe el  42,76%,  lo que supone más de 145,5 millones de euros, y la de Vigo el 31,41% de los fondos autonómicos, cerca de 107 millones.
El plan autonómico de financiación de las universidades gallegas establece, además, que vaya aumentando la parte de la financiación que se otorga en relación a los resultados desde el 34% en este año hasta el 40% de 2020. El rector apeló, por tanto, a la “implicación” a los trabajadores de la Universidad, pues una parte creciente de sus líneas de financiación depende del rendimiento investigador y docente de sus miembros.
El resto de los fondos que otorga la Xunta, denominados de financiación estructural, se reparten mediante una serie de indicadores que la Universidad de A Coruña propone cambiar, al entender que le perjudican en comparación con las otras instituciones del sistema universitario gallego.
Los recursos privados, según Abalde, deben buscarse a través de convenios de investigación con otras entidades, potenciando la transferencia de tecnología y conocimiento, buscando nuevos patrocinios y mecenazcos, y explotando “la marca UDC” y sus instalaciones con mayor eficacia. Durante el claustro se resaltó que la Universidad de A Coruña, pese a las dificultades económicas, no tiene deudas pendientes. Pero, por otra parte, la institución educativa tampoco cuenta actualmente con remanentes de tesorería, debido a las dificultades económicas del año pasado.
Las líneas presupuestarias generales para la Universidad durante los años 2016 y 2017 se aprobaron con 73 votos a favor, 18 en contra y 15 abstenciones, lo que supone un apoyo del setenta y tres por ciento por parte de los claustrales.

El claustro de la Universidad aprueba sus inversiones y gastos al menos hasta 2017