Manuel Vicent | “Unas regatas se suceden en el mar y otras en tierra; y se trata de salvarse en ambas”

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Manuel Vicent pisará hoy A Coruña para hablar de su territorio, Circea, y de una travesía en la que los corruptos y los poderosos se enfrentan a un Mediterráneo capaz de hacerles caer en un segundo. Así es en “La regata”, su última novela .

La historia regresa a Circea de la Marina, pero como escenario de una sociedad corrupta. ¿La corrupción llega a todas partes?
Circea de la Marina es un territorio que he hecho mío. Lo conozco, he vivido allí, conozco los paisajes, el clima los vientos... y la corrupción está allí como está en todas partes. De todas formas, en esta novela unos son corruptos y otros no lo son. Y tanto unos como otros están sujetos a las leyes del mar, en el sentido de que tú en cubierta de un velero de lujo puedes hacer negocios sucios pero si no pones las velas como hay que ponerlas según las reglas de la navegación naufragas. En la navegación a vela hay que avanzar contra el viento y hacerse fuerte contra la adversidad. En un segundo a los débiles puede hacerles fuertes y a los fuertes, corruptos, puede hacerles naufragar. Aunque por desgracia los que se ahogan son los pobres.
 
Lo vemos casi a diario.
Ese es el drama del Mediterráneo, que es a la vez un espejo convulso y caótico, ensangrentado, desde los inicios de su historia, con dioses monoteístas que se matan entre ellos, y símbolo de armonía, de belleza, de sabiduría. Porque nuestra cultura ha nacido ahí. Es una mezcla explosiva. 

El Mediterráneo es un personaje más de la novela.
Como espacio impone también sus reglas. Es caos, grito, espontaneidad, naturalidad, la comida, las sobremesas, el buen gusto y el mal gusto unidos. La armonía del Partenón que es resultado de una explosión de dinamita. Es un personaje vivo que conforma a los personajes que lo navegan. Y por otra parte es imprevisible; un mar muy azaroso. 

Ismael –un joven escritor que se embarca para escribir sobre la regata– parece ser el más consciente de esto.
Ismael representa la nostalgia en el recuerdo de su abuelo, que fue un marinero sencillo, un pescador, que resume toda la sabiduría del mar. Es también el paradigma de ese Mediterráneo que es el paraíso perdido. Todos los paraísos son paraísos perdidos que hay que recuperar con los sueños. Este personaje encarna los recuerdos de su abuelo y de cuando él mismo era niño, cuando el Mediterráneo era un mar limpio.

Sus personajes, tiburones codiciosos, llevan camisetas de Snoopy y de “creo en el arco iris”.
Es que algunos asesinos en verano se relajan mucho y se comunican a través de frases en las camisetas, que pueden ser hasta budistas. Se regeneran en las camisetas.

¿Se embarcan en la regata para escapar? 
Hay un personaje de una actriz, Dora, a la que le cae un muerto encima, y ella está atada y escapa. Es una metáfora de cómo puedes eludir una corrupción y mantener los sueños de ser la Ophelia de Hamlet. Hay otro personaje que casi asiste a su propio funeral como metáfora del Hades, de la muerte. Unas regatas se suceden en el mar y otras se suceden en tierra. Y se trata de salvarse tanto en tierra como en mar.

Y para completar el retrato, la música.
La música en el Mediterráneo es una exigencia propia. En una navegación lo que no se puede tolerar es el rock. Puedes oír rock en un coche tuneado, con las ventanillas abiertas y las patas fuera, pero el Mediterráneo exige otras melodías, que son del Mediterráneo propiamente dichas.

Como la música italiana.
La música italiana, la música griega... Y también le va maravillosamente el Bolero de Ravel, que es una espiral en la que cada vuelta se incorpora un instrumento. Y eso en un amanecer en el medio del mar es un acopio de distintas sensaciones y colores que van conformando una realidad. 


¿Sabe que en el examen de selectividad de Lengua en Madrid ha salido un texto suyo? 
Espero que hayan aprobado y los que hayan suspendido no me odien demasiado. Me conmueven esos adolescentes sentados en las escaleras de la facultad, con miedo; me recuerdan a mi adolescencia. Por mi parte, aprobado general. l

Manuel Vicent | “Unas regatas se suceden en el mar y otras en tierra; y se trata de salvarse en ambas”