La interrupción de las adopciones colapsa el refugio de Gatocán

Los voluntarios sacan a pasear a los perros, que no pueden ser adoptados al estar el refugio cerrado al público | patricia g. fraga
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En el refugio de animales de la protectora Gatocán, la crisis sanitaria les afecta de una manera diferente, porque al estar cerrados al público no pueden dar animales en adopción. Además, viven con el temor de que alguno de ellos caiga enfermo y que les pongan al resto en cuarentena. “¿Quién atendería a los 243 animales que hay ahora mismo?”, se preguntan. Es una cifra más elevada de lo habitual, y es que el coronavirus ha colapsado las instalaciones. “Siempre estamos llenos, y siempre hay lista de espera, pero ahora ya no caben más, porque nosotros no amontonamos”, explica. Hacerlo impediría a los animales disfrutar de un mínimo de calidad de vida.

Aunque es verdad que siempre hay lista de espera para poder ingresar nuevos animales, desde Gatocán señalan que actualmente, están por encima de la media. “Y no podemos estar. Hay cachorritos que abultan menos pero te angustia que no pueden salir y no pueden entrar y al gente sigue llamando para decirte que encontró a un perro”. Ahora mismo se encuentran en un tapón donde no pueden dar salida a los animales que aguardan en su refugio hallar una nueva familia. “Pero no puedes evitarlo, tienes que resignarte, porque no tienes otra salida”, explican desde Gatocán. 

Camadas enteras 
Por si fuera poco, nos hallamos en la temporada en la que paren las gatas, así que los de Gatocán se enfrentan al dilema de dónde dar cobijo a camadas enteras de mininos recién nacidos. “De un mes para aquí, no se puede uno hacer idea de gente que llama pare decir que le parió una gata en su jardín. Desde mediados de marzo es cuando las gatas empiezan a parir, las que se quedaron preñadas en el celo de enero así que lo que más reciben ahora son cachorros de gato. 

“Incluso nos entró una gata que estuvo pariendo durante el viaje”, explica la presidenta de Gatocán, Beatriz Martín. 

Ahora no pueden entrar más perros, pero existe una zona de maternidad que inauguraron hace poco y allí pueden entrar “cuatro mamás con sus crías”. Y es que para la protectora, las crías no se cuentan, así que si entra una gata con su camada de seis gatos, el registro indica que ha entrado solo un animal.

No es la primera ampliación que sufre el refugio de Gatocán, situado en Coirós. La presidenta señala que “fuimos ampliando varias veces y cada vez que hacíamos una ampliación pensábamos que íbamos a estar desahogados, pero volvemos a estar llenos”.

Según ella, mientras el ser humano no se eduque en el sentido de que los animales son seres vivos que no se pueden usar y tirar, las protectoras estarán siempre al completo.

La interrupción de las adopciones colapsa el refugio de Gatocán