Retorno a los orígenes

08 diciembre 2013 Fútbol Liga Segunda División Deportivo - Alavés 2-1
|

El Deportivo intentará conseguir este mediodía su undécima victoria en el campeonato liguero, séptima fuera de casa y, como dice el propio Fernando Vázquez, romper la mística de Ipurúa. El histórico estadio eibarrés, acostumbrado al frío, al fango y al fútbol vetusto, ha cambiado en los últimos tiempos. Los Mandiola, Amorrortu, Mendilíbar, dejaron paso a Garitano y con él en el banquillo el Eibar juega el balón, de muchas maneras, más o menos directas, pero la toca.
Otra particularidad de este equipo es la intensidad que le pone al juego. El cuadro guipuzcoano sale al terreno de juego al cien por cien. Si el Depor comparece ‘en las berzas’, algo que a veces acontece, lo puede pagar caro.
Los herculinos sólo han encajado un gol en las primeras partes, el 0-1 del Murcia. Es una buena tarjeta de presentación ante un rival que te va a presionar desde que ruede la pelota. El rendimiento del Eibar queda patente en que en los últimos siete partidos ha hecho ‘sólo’ cuatro puntos menos que el Depor. La situación en la tabla así lo refleja. Coñas, las justas.
Los de Vázquez han de apostar por utilizar bien sus armas. Con dos delanteros o uno sólo, con un esquema u otro, lo que no puede fallar es el motor del equipo, lo que le hace vivir. La enorme solidaridad en el juego en una especie de uno para todos y todos para uno es fundamental ante cada envite de esta dura e interminable Segunda División.
Después de merecer un 4-0 en la primera parte de Riazor contra el Alavés y acabar sufriendo de lo lindo para mantener el triunfo por 2-1 queda en evidencia, una vez más, que como no aproveches el viento favorable lo puedes pasar realmente mal. En Eibar hay que marcar, pero también hay que ‘dormir’ al rival.
Ante un conjunto que da un plus de intensidad a cada acción hay una forma de contrarrestar su hegemonía físico-psíquica: Dormirles el partido. Esta faceta la domina el Depor como nadie en la categoría. Que le pregunten a la Ponferradina. Es el claro ejemplo de lo que puede ser el choque de hoy. Tiene cierto parecido el rival, juega a la pelota y le echa ‘idems’, incluso Ipurúa tiene similitudes con El Toralín.
Bajarle el volumen al tempo del encuentro, cambiarles el disco de Rock por uno de Blues, noquearlos en el planteamiento ‘vital’ será fundamental.
Si el Depor consigue que pase el tiempo y aburre al Eibar podrá desplegarse, abrir su juego ofensivo y, esperemos, aprovechar las oportunidades. No desdeñemos un choque en el que la ‘flor en el trasero’ se nos aparezca y el equipo enchufe la primera en el minuto cinco... Todo lo bueno puede pasar, y de lo malo ya hemos escrito presentando al noble conjunto de la tierra del mítico José Eulogio Gárate.
El enfrentamiento de esta mañana viene precedido, como no podía ser de otra forma, de actos en el Centro Gallego Llodio, visitas al hotel de concentración de un buen montón de coruñeses que viven en Euskadi y desplazamientos de varias peñas desde varios puntos del País Vasco para estar con el equipo.
En la villa armera, que honra a su apelativo por el excepcional hacer en la fabricación de escopetas desde tiempos inmemoriales, reciben al Depor como un grande venido a menos, pero un grande, y hay ambiente de fútbol. No en vano llega uno de los nueve campeones de Liga a Ipurúa, donde casi la totalidad de sus socios siguen además a la Real Sociedad (bicampeona). Aunque sea en Segunda y en otras circunstancias, aunque en el pasado tampoco hayan jugado Eibar y Depor ochenta partidos entre ellos, hay una especie de sensación de que algo ‘clásico’, quizá también por el sentimiento, está hoy en juego.
Hace algunos años, en un viaje de vuelta de Champions, tras ganar por 1-3 en el Parque de Los Principes al PSG, un directivo del Deportivo, en una conversación fuera de micro, comentaba con un par de periodistas que era increíble estar en ese vuelo tras noquear a un histórico en el corazón de París. “Pero no durará eternamente, tendremos que volver a Eibar, y lo haremos como siempre, siendo el Deportivo”.
Hoy estamos en Eibar 23 años después. Volvemos siendo el Real Club Deportivo de La Coruña, con seis títulos más, pero en las mismas condiciones que el rival, con todo respeto y el objetivo claro de, en buena lid, arrebatarle los tres puntos para seguir en lo más alto. Hay que ascender es vital y en ello le va la vida al club. Eso sí, si no se consigue el objetivo, a ver si en breve regresan a Segunda el Sestao, el Barakaldo, el Arenas de Getxo y el Indautxu. De poder elegir siempre prefieres jugártela rodeado de gallegos y donde te tratan bien.

Retorno a los orígenes