La Policía Local impone las primeras multas por incumplir las nuevas restricciones

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Después de un primer día sin sanciones por las nuevas restricciones a la movilidad y a la convivencia, en el que las autoridades abrieron la mano dado la precipitación con la que se implantó, durante la jornada del sábado comenzaron a multar a los infractores. Aunque la Guardia Civil y la Policía Nacional también velan pro el cumplimiento de las restricciones, fue la Policía Local la que más sanciones impuso, llegando a imponer 25, cinco de ellas por saltarse el cierre de A Coruña-Arteixo.

Aunque, en general, la noche del sábado al domingo destacó por su tranquilidad, se denunció a más de una docena de personas por violar el toque de queda, después de que hubieran sido sorprendidas por el 092 en la calle pasadas las once sin un motivo convincente. Además, se siguió sancionando a los que no llevaban la preceptiva mascarilla, unas cinco personas.

Igualmente, hubo quien rompió la norma de no juntarse con nadie que no sea conviviente, por lo que se registraron menos de cinco infracciones.

Hay que señalar que en los ocho meses que han transcurrido desde que se declaró la epidemia, las fuerzas de seguridad han tenido que ejercer una presión constante para garantizar el cumplimiento de las normativas. En este menester ha destacado la Policía Local: durante el estado de alarma denunciaron a 21 infractores en el juzgado, y detuvieron a 19 de ellos. En la fase de desescalada, cuando la vida regresaba a la “nueva normalidad”, fueron. Desde que lo asumió la Xunta el 19 de julio llevan más 1.300 denuncias por la normativa Covid. En total, desde que comenzó la crisis han impuesto 2.696 denuncias.

Concentración

No es de extrañar que, después de tantos meses pendientes de las siempre cambiantes restricciones y de las idas y venidas de las curvas de contagios, algunos hayan comenzado a sentir hartazgo, y que la impaciencia por asumir la normalidad haya rebasado a la prudencia. Eso explica por qué se había convocado una concentración a través de las redes sociales en la tarde del sábado, una reunión del que las autoridades estaban al tanto y que pretendían disolver.

Su preocupación estaba avalada por los disturbios que se produjeron en otras ciudades, como Logroño, y que acabaron con la destrucción de mobiliario urbano y otros actos vandálicos.

SIn embargo, la convocatoria no tuvo ningún éxito y nadie se reunió en el centro de la ciudad, a pesar de que se retrasó la hora para dar más tiempo a los posibles participantes a acudir. De todos modos, para hoy hay convocada otra protesta

En el lado positivo, no se registró ninguna fiesta doméstica, lo que parece indicar que en ese aspecto, el toque de queda está resultando ser efectivo, puesto que una de las razones por las que prohibir la movilidad nocturna era evitar las reuniones de amigos en los pisos. Como se tratan de viviendas, son mucho más difíciles de controlar que los locales de ocio nocturno, y la única forma que tienen de descubrirlas es por quejas por ruidos domésticos.

Además, los policías locales llevan a cabo un control de las redes sociales en un intento de prevenir reuniones como los botellones. Estas fiestas callejeras parecen haber sido erradicadas, por lo menos de momento, pero sí habían descubierto alguna que otra fiesta privada de Halloween, a cuyos organizadores alertaron de las restricciones que debían cumplir, pero la fiesta no se celebró finalmente, evitando así el peligro de contagio.

La Policía Local impone las primeras multas por incumplir las nuevas restricciones