Clones de papel que hasta huelen igual

Copia de El Ideal Gallego-2016-02-27-036-1f252b93
|

Con el mismo olor e idénticos agujeros que el original, el “Pergamino Vindel” se presenta el lunes con pajarita en Afundación entre otras joyas de celulosa como el “Libro de Horas de Enrique VIII” o el “Beato de Liébana”, dentro de una exposición de reproducciones “Tesoros ocultos: los manuscritos más valiosos de Europa”, donde el curioso podrá pasear entre manuscritos que le ponen cara por primera vez al apóstol Santiago o cuentan de su sufragio. 
Y es que la editorial M. Moleiro trató de vincular su trabajo de restauración con capítulos relacionados con el país. De esta forma, la muestra enganchará en un espacio con el que el único documento que confirma que el amor se cortejaba entre cantigas y la ría de Vigo. Cuenta el editor Manuel Moleiro que el clon que traen debajo del brazo es “lo más relevante de la lírica”. Las cantigas de amigo que contiene este tesoro son las únicas que vienen acompañadas de notas musicales y corresponden a la segunda mitad del siglo XIII. 
El profesional asegura que, en este caso, el encargo vino condimentado con sentimiento por ser gallego y porque la poesía gallego-portuguesa fue lo más importante y “lo mejor que existe”. Para ello, trazó un puente aéreo entre Barcelona y Nueva York. Estableció dos equipos y desde la capital norteamericana, colocaron la primera prueba junto al original. Lo hicieron en varias ocasiones hasta tener uno casi perfecto. 
Al lado uno del otro, comprobaron que todas las huellas del pasado fueran iguales y hasta copiaron su aroma: “Lo consigues si utilizas los mismos materiales”. Las heridas que recibió el pergamino Vindel por la encuadernación también fueron simuladas para que el que adquieriera la copia pudiera manejarla como si fuera la primigenia. 
M. Moleiro se mueve como pez en el agua por las bibliotecas más importantes del mundo. La firma ha consultado ejemplares de la Morgan Library & Museum, de Nueva York, donde está el Vindel, el Metropolitan Museum of Art, la British Library de Londres, o las bibliotecas nacionales de Francia, Italia o España. También se han peinado el Arquivo Nacional de la Torre do Tombo, en Lisboa y la Fundación Huntington de California. 
Mucho de lo que han recabado estará a disposición del público en Los Cantones. Será una prueba de la valía que guardan las estanterías de medio mundo. Explica el experto que el proceso de reproducción arranca con la toma de fotografías de una altísima definición y la edición de una primera copia, que pasa una prueba de fuego in situ para pulir los detalles y volver a verse con el original. Por mucho que la tecnología haya avanzado, Moleiro cuenta que lo que prima es el ojo humano: “Hasta ahora las máquinas no tienen alma” ni detectan errores en un barrido visual, donde la obra se expone a una luz de 5.000 grados Kelvin, “como la del mediodía”. Una vez que es imposible diferenciarse, el reto está conseguido. 
En este sentido, el “Pergamino Vindel” va acompañado de un libro de estudios, donde cinco expertos vuelcan su conocimiento sobre lo que recoge. La tirada es 987 ejemplares: “Limitados, numerados y certificados”. Uno de ellos descansará sobre la vitrina de Afundación. Le acompañarán el “Libro de horas de Enrique VIII” o el “Beato de Liébana”, con referencias al apóstol Santiago. Códices excepcionales que han preservado en sus folios durante siglos el saber más elevado y el arte más puntilloso de la Edad Media y el Renacimiento. Todos están firmados por referencias del pincel y en su puesta en escena no escatimaron medios. Son auténticas perlas de papel que la firma editorial pone sobre la mesa. Desde el lunes al 19.

Clones de papel que hasta huelen igual