La peatonalización aún no libra a la Ciudad Vieja de los aparcamientos irregulares

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Algo más de una semana después de que se declarase la peatonalización de la Ciudad Vieja tanto un buen número de vecinos y otros conductores particulares como los transportistas siguen utilizando algunas calles de este barrio como zona de estacionamiento en momentos puntuales del día. Si bien es cierto que la cifra de vehículos representa una pequeña parte de la que accedía al casco histórico hace unas semanas, los empresarios con negocios en la zona critican que la Policía Local no esté sancionando ni ejerza una labor de control e informativa ante los infractores.
La cuesta de Nuestra Señora del Rosario, la plaza del lateral de Capitanía, los huecos delante del Nuevo Celestino o la entrada a la calle del Capitán Troncoso son todavía los lugares favoritos de los vecinos y repartidores para dejar sus coches en la Ciudad Vieja. A pesar de que el entorno está reservado al uso peatonal desde el pasado lunes día 25 de junio –a excepción del acceso a los garajes privados y el servicio de carga y descarga hasta las 11.00 horas– muchas personas obvian la nueva normativa que rige la Ciudad Vieja y acceden a ella en distintos medios de transporte por comodidad o despiste. 
Los comerciantes del barrio aseguran que puede que los residentes no pasen todo el día en los espacios prohibidos para el aparcamiento pero sí que los períodos se prolongan durante varias horas. “Incluso hay gente que está aparcando en determinados momentos que ni siquiera es vecina, porque hay coches que no cuentan con los distintivos” que se otorgaron en la primera fase de la peatonalización iniciada por el Gobierno local del Partido Popular, que sí permitía el estacionamiento. Igualmente las furgonetas pasan horas en el entorno mientras se hacen repartos fuera del horario, cuyo fin está establecido para las 11.00 horas. 

Sin demasiado control
Los empresarios recalcan que para después se habilitaron zonas especiales en el perímetro del barrio y que estas deberían ser utilizadas y lamentan que, en general, no haya una vigilancia policial de que se cumpla la norma a pesar de que el Ejecutivo municipal actual dio por culminados todos los trámites –con la señalización pertinente– para el cambio el pasado jueves. 
Desde la Asociación de Vecinos no quieren hacer un análisis de los avances con un margen de tiempo tan corto para estudiar la situación, pero también inciden en la presencia de transportistas “fuera de horario porque mucho control no hay”. Antes de esta nueva fase se había flexibilizado el acceso, pero tanto un colectivo como el otro pensaban que la peatonalización total implicaría mayor rigidez. 
Sin embargo, como mucho, los residentes han visto pasar algún coche policial pero nadie tiene conocimiento de que hayan comenzado a sancionar a los infractores o a los conductores que reincidan en sus faltas. El Consistorio no aclaró cuándo se pondrá en marcha la fórmula de las multas para conseguir el cumplimiento.  
Además, parece que en ciertos lugares reina el desconcierto y mientras la agrupación vecinal dice que “no está claro si en algunos sitios se puede estacionar o no”, los comerciantes sostienen que ni siquiera las plazas delante del bar Nuevo Celestino o la reservada delante de la Real Academia Gallega (RAG) tiene validez ya. Hoy presentarán sus dudas en una reunión en María Pita. l

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