El cierre de Perro Verde Films confirma el mal momento de la animación coruñesa

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La web que alumbraba un perro de color verde está fuera de servicio. En facebook, todavía quedan los resquicios de lo que un día fue, con fotogramas que hablan de tiempos no muy lejanos cuando tocó seguir el camino de fieltro rojo a por dos Goyas, uno de ellos histórico pues nunca hasta entonces habían distinguido con la varita de Mejor adaptación a una película animada. 
Se va Perro Verde Films, después de que en 2013 pusiera un pie fuera al colocarse en el concurso de acreedores. El Boletín Oficial del Registro Mercantil publicaba esta semana el peor de los The Ends posibles. La firma se extinguía del ecosistema animado y con ella tres años de gloria con cinco Mestre Mateo, además de las dos estatuillas por “Arrugas”. 
La que le puso cara a la soledad y al alzheimer no hizo más que confirmar el mal momento por el que pasa un sector, el de la animación, que fue acunado durante años en la ciudad y que ve cómo en los últimos la conexión que había entre ambos se desmorona. Y es que la misma historia ocurrió con Continental o Dygra Films, que desapareció después de ser la primera en colocar gafas 3D al espectador. Lo hizo con una estantería llena de trofeos y largometrajes que le dieron otra dimensión a tradiciones como la noche de San Juan o respiraron de lugares como el que dibujó con el bolígrafo Wenceslao Fernández Flórez en “El Bosque Animado”. Por su parte, Filmax también entró en concurso de acreedores. 
La productora Emma Lustres reconocía hace meses que si bien la realidad era difícil para todos los que viven del campo audiovisual, todavía era peor para los especialistas en historias animadas porque se mueven en un mercado donde los presupuestos de unos y de otros son muy distintos. La inversión en marketing de las grandes productoras marca la diferencia y, al final, a fuerza de estar en todos los sitios y de protagonizar promociones que llegan hasta el bote de cacao soluble hace que los niños tengan en su cabeza a personajes como Bob Esponja antes que a uno fabricado en el distrito 15.000. 
Es por eso que la guadaña de la crisis se afila más si cabe para la animación que para el resto del audiovisual. Por su parte, el sector está representado en la ciudad en un 22% o lo que es lo mismo, 23 empresas de las 104 que hay en Galicia están en A Coruña, según datos de marzo del Observatorio da Cultura Galega. Del cómputo global, se escapan las que están en suspensión de pagos, quiebra o en concurso de acreedores y también las que se han disuelto o absorbido. 
La forma de trabajar también ha cambiado. De proyectos ambiciosos, las empresas que pueblan el mapa coruñés se especializan cada vez más en pequeños encargos, que hacen mover el tejido, según explican desde el Cluster Audiovisual Galego. 
Las que sobreviven siguen representando un porcentaje muy alto en la ciudad, una circunstancia que se debe en parte a su tradición audiovisual ya que aquí está el Centro Galego de Artes da Imaxe (CGAI) y la escuela de Imaxe e Son, así como el grado en Comunicación Audiovisual.

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