Todo listo para el funeral de Fabiola tras cerrarse la capilla ardiente

Varios ciudadanos belgas presentan sus respetos a la reina Fabiola en el Palacio Real de Bruselas, Bélgica. EFE/Archivo
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La casa real belga tiene todo listo para los funerales nacionales de la reina Fabiola después de que hoy haya cerrado la capilla abierta al público los últimos dos días en el Palacio de Bruselas.

A los funerales de Fabiola de Mora y Aragón han confirmado su asistencia los Grandes Duques de Luxemburgo, Enrique y María Teresa, que estarán acompañados por los príncipes herederos del vecino país, así como la emperatriz Michiko de Japón, de 80 años y quien guardaba una estrecha amistad con la viuda de Balduino I.

También los reyes Juan Carlos y Sofía han viajado este jueves a Bruselas para dar el último adiós a la reina Fabiola en otra ceremonia privada prevista para esta noche, según informó la Casa del Rey.

En los funerales de Fabiola estará muy presente la música, siguiendo así su última voluntad, ya que era una gran aficionada a este arte.

Se trata de uno de los pocos detalles que han trascendido sobre los funerales que comenzaran mañana a las 09.00 GMT con ceremonias religiosas tanto en la catedral de Bruselas como en la iglesia de Nuestra Señora de Laeken, donde estarán presentes las damas de compañía que vivían desde hace más de 25 años con Fabiola en el Palacio de Stuyvenberg.

Como preámbulo a los funerales, una capilla ardiente privada tendrá lugar esta noche, donde se espera tanto a la familia real belga como a los representantes de la luxemburguesa y la española.

La prensa belga ha destacado que no se espera a ningún miembro de la familia real británica en el "último adiós" a Fabiola.

El palacio real ha previsto que las personas anónimas que lo deseen puedan participar también en las exequias de Fabiola, aunque será en número limitado, con el fin de rememorar la cercanía con su pueblo que tuvo la reina.

La española Fabiola de Mora y Aragón, viuda del rey Balduino I, falleció el pasado viernes a los 86 años en el Palacio de Stuyvenberg, a las afueras de Bruselas, donde había vivido en los últimos años.

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